jueves, 27 de febrero de 2014

Un par de palabras sobre el VI Congreso del MST


Por: Antonio Zambrano Allende
Una sonrisa me amenaza el rostro, como un atentado a la seriedad ideológica. Se asoma inevitable y no puedo más que ajustar los dedos contra el puño en el aire y seguir cantando La Internacional, sumergido entre 15 mil hermosas almas campesinas. Estoy en el VI Congreso Nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra - MST en Brasil.

Antes de bajar del bus apenas había dado una leída a su Programa Agrario, a su lectura de la Lucha de Clases y combate contra el agronegocio que les va matando decenas de cientos de compañeros en el campo con sus pistoleros y sicariatos durante los últimos años, y no me costo tanto darme cuenta por mi mismo, una vez más, que la lucha es tan clara como lo dijera François Houtart hace muy poco: No se trata solamente de una lucha contra los latifundistas tradicionales, sino también contra las transnacionales del agronegocio y el capital financiero. Tan explícita que, convictos y confesos su táctica y consigna es la Luchar y Construir Reforma Agraria Popular y su horizonte de lucha es el Socialismo. Así con mayúsculas y "sin roche". Ese Socialismo que cae en la tierra del puro sudor y que ha cosechado cooperativas y derechos para los trabajadores en los últimos 30 años.

Este congreso que te embriagaba por osmosis del concepto de Socialismo a lo MST, aquel sin calco ni copia, que te explicaba en las caras de los campesinos que su marxismo - leninismo sin miedo ni reniego se traduce del portugués en sus miles de alfabetizados, en su tierra reconquistada y expropiada a los latifundistas y a la delincuencia histórica en el campo brasileño, se podría traducir también a ese extraño dialecto con el que nuestra izquierda peruana se dedica a destruir su idioma político, quizá como un llamado a la inspiración y la esperanza, a beber de lo mejor de nuestro tiempo, de occidente y todos los puntos cardinales, para recuperarnos a nosotros mismos y retomar el Marxismo como arma, como instrumento y bandera creativa.

Sobran las palabras que mastico, casi chacchando, al regresar a casa. Luego de volver por tierra esos 5000 km que me separan hoy de ese momento, viendo como se transforma metro a metro nuestra patria, tan grande y golpeada como nuestros sueños.

Finalmente me estrello contra esta Lima amurallada, de poco sol y poca lluvia, con cielo tan gris del puro deseo de no definirse al blanco o negro. Y en esta necesidad de escribir; y en esta invitación a la indefinición o la militancia venir de Brasil ayuda a poner un poco más claro el camino.