El
Perú, nuestro país, parte chiquita de la Patria Grande
Latinoamericana, y aquella donde conviven 47 idiomas y decenas de
naciones, es cuna durante los últimos años de cientos de luchas en
defensa de sus territorios, donde el gran capital minero e
hidrocarburifero viene contaminando sus aguas, que son el 5% de todas
las aguas dulces del planeta.
En
ese mismo territorio, construido por sus mismos pueblos, conviven muy
cerquita el uno del otro 84 de los 104 microclimas del mundo, en
pequeñas e increíbles zonas megadiversas, desde el mar Pacifico
hasta los glaciales, desde sus desiertos costeros hasta ese hermoso
70 porciento de su territorio que es ocupado por una Amazonía que
lucha ferozmente por su sobrevivencia frente a la tala y la vorágine
extractivista. Ese mismo territorio que hoy es uno de los 10 más
vulnerables del planeta al fenómeno antropogénico al que les ha
dado por llamar Cambio Climático y al que nosotros seguimos llamando
tercamente Capitalismo.
Que
han hecho hasta ahora los Estados del mundo: Aplaudir la catástrofe,
planificar el saqueo y construir discusiones bizantinas para destruir
aquellas que aún sostienen la vida como la conocemos. Y ellos mismos
nos preguntan ¿porque salieron de las discusiones en Varsovia, en
esa COP19? Nosotros no entendemos como era posible quedarse dentro
por más tiempo. Entendemos que lo que sostiene la lucha de nuestros
pueblos de aún querer cambiar al mundo es su capacidad de indignarse
y es por ella misma que Volveremos, pero ahora millones, ahora aquel
99% del planeta con un corazón en el pecho y un puño apretado al
extremo del brazo.
Nos
toca ahora a nosotros discutir nuestras posiciones y estrategias,
nuestra Plataforma de los Pueblos, en nuestros propios cientos de
idiomas, desde nuestros propios territorios donde hemos decidido
anclar firmemente las raíces de todas nuestras sonrisas para
dirigirnos a construir la historia por nosotros mismos, así de fácil
y así de imposible. Esa historia que es la de la humanidad y de la
tierra, Aquella que no pretende resolver el problema del cambio
climático con las mismas ideas con las que el capitalismo nos
sumergió en ella. Y en Bonn empezaremos el camino que hará de
nuestra voz una bola de nieve, que hará rugir la voz de la selva en
Alemania advirtiendo que Lima los espera.
La
Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático de este 9, 10, 11 y
12 de diciembre, no son solamente fechas de intercambio, ni de
turismo, sino un espacio de articulación política fundamental para
fortalecer la Plataforma Común y decirle al mundo, fuerte y en una
sola voz, que nosotros ya discutimos y ellos ya sabrán para entonces
cuales son nuestros acuerdos.
