martes, 31 de mayo de 2016

TPP vs el ambiente, solo uno puede ganar





Impreso en la Revista Ideele Revista Nº 257

Antonio Zambrano Allende


Como diría Woody Allen: "Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida". Si compartes este interés deberías leer las siguientes líneas y las muchas que empiezan a aparecer en todo el planeta en torno al conocido Acuerdo de Asociación Transpacífico o TPP.

La polémica se ha desatado en diferentes direcciones sobre este acuerdo. Se le ha venido discutiendo los pasados 5 años en profundo secreto y de pronto, sin un debate público en nuestro país ni en ningún otro, se ha firmado este 4 de febrero por los 12 países que componen la alianza. Si no fuese por la página web de filtraciones Wikileaks el mundo simplemente no estaría enterado del contenido del texto.

A pocas semanas de haber encabezado las negociaciones por el clima de la COP21 en París el Estado peruano entra a un cuadro de contradicción profunda al aceptar el documento que salió de estas negociaciones (conocido como "El acuerdo de París") y este otro que va en dirección completamente diferente. Yo me concentraré apenas en mencionar algunas aristas particularmente importantes y otras inclinadas al cambio climático.

Como bien se tiene registrado, nuestros glaciares se están derritiendo a una velocidad en las que es altamente probable que la mayoría de ellos deje de existir en las próximas décadas, el stress hídrico que esto generará para grandes ciudades como Lima, Arequipa o Piura irá en aumento en poco tiempo y modificará nuestras ciudades, nuestra tasa de deforestación no demuestra una disminución significativa rumbo a la "cero-deforestación" como alguna vez se propuso el Ministerio de Ambiente, las enfermedades como el dengue y la malaria se trasladan a zonas altas por el calentamiento de estas áreas en los andes, mientras la CEPAL nos advierte que países como el Perú empezarán a perder entre el 1,4 al 5% de su PBI todos los años solamente para resolver los problemas derivados por el cambio climático en el futuro inmediato.

Esto debería alarmarnos no solamente porque los datos son científicos y con posibilidades verdaderamente dramáticas sino porque ya están ocurriendo y tienen costos para nuestras sociedades desde hace años. El sentido común nos diría que una reacción acorde a la manifestación de estos problemas implicaría un rol rector mucho más amplio del Ministerio de Ambiente para proteger nuestra naturaleza, mayores estándares sociales y ambientales. Presupuesto acorde para desarrollar las estrategias de adaptación y prevención necesarias, un proceso de ordenamiento territorial participativo que involucre de manera masiva a la gente en el diseño de su futuro y un plan Nacional de Desarrollo que lleve consigo la voz de todos los sectores sociales.

Sin embargo la realidad parece estar en un lugar bastante distante y los pocos avances que se han tenido en política ambiental en los últimos años, como la aprobación de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, Nuestras Contribuciones Nacionalmente Determinadas (INDC), o las Áreas y Parques Naturales creados por el Estado se encuentran en riesgo de ser letra muerta si el congreso ratifica nuestra firma del TPP. ¿Y esto porque?

De acuerdo a organizaciones ambientalistas a nivel mundial como Amigos de la Tierra "el TPP favorece garantías para inversiones corporativas por encima de las garantías para la naturaleza". "El acuerdo permite a las empresas extranjeras demandar a los Gobiernos por proteger el medioambiente". Y es que el TPP formula una arremetida sin precedentes contra la soberanía de los Estados y las naciones para definir sus políticas internas y garantizaría el derecho de las transnacionales en estos 12 países para garantizar sus ganancias extraordinarias a coste literal de vidas humanas y colapso de ecosistemas completos. Este ha sido considerado por muchos como el tratado comercial más grande y ambicioso de la historia y abarcaría el 40 % de la economía mundial (PBI Global). Se ha dicho que es un muro de contención estadounidense frente a China pero en realidad junto al TIPP (un acuerdo similar pero entre USA y la Unión Europea) lo que pretenden es reconfigurar la forma como entendemos el Estado y la economía global para crear un nuevo orden basado en el monopolio de ciertas transnacionales.

De acuerdo a un pronunciamiento emitido hace pocos días por la plataforma No Negociable1, a la cual nos suscribimos, podríamos resumir los peligros del acuerdo en cinco puntos:
El Acuerdo TPP vulnera el derecho a la salud y a la vida, creando nuevas formas de monopolio para los medicamentos biotecnológicos al otorgarles cinco años de protección de datos de prueba más tres años adicionales por otros mecanismos. De esa manera, se limita el ingreso de competidores y permite que las transnacionales farmacéuticas impongan precios altos que los hacen inaccesibles a sectores de bajos ingresos.
El TPP, en la sección sobre Derechos de Autor, se otorga protecciones excesivas a los titulares de derechos de autor, en desmedro del derecho de las personas de acceder a la cultura y al conocimiento. Este desequilibrio en nuestras políticas culturales es protegido por el TPP a través de procedimientos privados de retirada de contenidos de Internet, quitándoles jurisdicción a nuestros tribunales nacionales, afectando el debido proceso, la presunción de inocencia y las garantías para la libertad de expresión.
El TPP insiste en mecanismos de arbitraje extrajudicial contra el Estado peruano para la protección de las inversiones que, si bien ya existían gracias a otros acuerdos comerciales, sus impactos negativos para las poblaciones locales no han sido analizados. Nuestros gobiernos se están viendo forzados a eludir ciertas políticas de interés público, priorizando el derecho de las empresas por encima de los derechos de las personas.
El TPP no garantiza el cumplimiento de los derechos laborales internacionalmente reconocidos; por el contrario, promueve la vulneración de estos derechos en nombre de la competitividad y la atracción de las inversiones.
El TPP afecta la producción agrícola nacional al introducir acuerdos que restringen el libre intercambio de semillas entre productores, lo que vulnera el derecho a la soberanía alimentaria.

Con la ratificación del TPP por el congreso peruano en las próximas semanas o meses, las empresas, la explotación de recursos y sus transacciones comerciales estaría "protegidas" contra cualquier estándar ambiental que pretenda hacerle frente al cambio climático o a la degradación de los ecosistemas pero que obstaculice o reduzca los beneficios de las grandes corporaciones. En el documento (secreto) se habla de "autoregulación" de "Mecanismos flexibles" y "voluntarios" es decir, de proteger el medio ambiente cuando haya "voluntad política" para hacerlo y no cuando la norma lo sanciona, mientras sabemos que lo que no está en la ley no se respeta y que la mayoría de veces ni siquiera estando en ella logra cumplirse.

Estos elementos ya fueron mencionados por un articulo en The New York Times de octubre del año pasado donde se recalca que la flexibilización y reducción de políticas ambientales, llamadas también "nivelación" podrían ser en realidad una suerte de desbaratamiento de las mismas junto con las políticas laborales y sanitarias.

¿Como lograr de esta forma alcanzar el acuerdo de París sobre el clima que planteaba detener las emisiones de Gases de Efecto Invernadero para no superar los 2°c por encima de la temperatura promedio del planeta? simplemente no hay forma de intentar regular las emisiones desregulando el comercio mundial, siendo justamente este último uno de los principales emisores de GEI. Esta es una clara lucha entre dos proyectos diferentes, uno en el que es imprescindible frenar la contaminación de manera rápida y radical y otra que plantea exacerbarla a niveles no vistos el comercio y el consumo, dejando a la mano invisible y "autoregulada" del mercado hacer lo que sabe mejor: exfoliar y atentar contra los derechos de las naciones del mundo.

Queda claro que los pueblos de Japón, Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el propio EE.UU. debemos desde nuestras democracias decirle no al TPP, por el bien de ese futuro donde esperamos vivir.

Si nunca te haz enfermado ni te piensas enfermar, si nunca has descargado ningún contenido por internet ni lo haz compartido, si no te molesta que te puedan despedir del trabajo o que te hagan trabajar sin derechos y en malas condiciones, si no te incomoda que se afecte nuestra agrobiodiversidad y que te hagan comer alimentos potencialmente cancerígenos, es decir, que cambie profundamente nuestra rica comida, por el control de las semillas y la introducción de transgenicos, quizá no debería interesarte este acuerdo. Si es al revés es necesario empezar una gran discusión y tener en el camino la opción a decir un rotundo No al TPP.

1Nonegociable.pe

martes, 9 de junio de 2015

El ambiente mortal en el Perú






Editorial del Boletín MOCICC Año 1 - n°3

mocicc.org

Unos meses previos a la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP20, diciembre  2014), salió a la luz el informe de la organización inglesa Global Witness (GW), cuyo título compartimos en nuestra editorial de este mes: El ambiente mortal en el Perú. Este documento revela que la defensa de nuestros territorios frente a la degradación ambiental, no solamente es dura y compleja, sino también fatal para su gente. Y esto no solo es producto del accionar de los grandes capitales contaminantes, sino también de las fuerzas del orden que en lugar de proteger a los ciudadanos y ciudadanas, terminan asesinando a los defensores y luchadores sociales durante las manifestaciones.

Este no es un accionar nuevo, pero si continuo, tanto así que parece instalarse como un modus operandi previo a cualquier proceso de diálogo serio con el Estado.

En ese sentido, este 5 de junio no deseamos conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente como una marca verde en el calendario, o una discusión sobre la pigmentación de nuestros ideales, sino recordar y valorar a todas las personas valientes que han luchado y vienen luchando por él.

A aquellas 60 personas que murieron por defender nuestra  Tierra entre los años 2002 y 2015, de las cuales más del 60% fallecieron en este periodo de gobierno de Ollanta Humala Tasso, de acuerdo con el informe de GW.

Además, este mes es motivo de reafirmación de nuestros compromisos con el medio ambiente y las luchas sociales, al cumplirse nuestro sexto aniversario. Esto nos permite recordar que desde el 3 de junio del 2009 estamos movilizados luchando contra el cambio climático, sus causas estructurales, y entendiendo que este fenómeno no se detendrá únicamente con acciones individuales, ni muy buenas investigaciones, sino con la organización y toma de conciencia de toda la sociedad, en el ejercicio pleno de sus derechos.

Finalmente, este 5 de junio también queremos rendir un homenaje especial a las personas que fallecieron en el año 2009 en la Curva del Diablo durante los acontecimientos conocidos como el ‘Baguazo’, una masacre que el Estado pudo evitar perfectamente, y que se dio a raíz de la justa protesta contra normas que afectaban la vida de sus pueblos y que se dictaron sin respetar el derecho a la consulta. Expresamos nuestra solidaridad con la lucha constante de los pueblos porque el Estado peruano reconozca sus territorios y su ejercicio de una ciudadanía plena y participativa.

jueves, 23 de abril de 2015

Día de la Tierra en el Perú, muy poco que celebrar

Día de la Tierra en el Perú, muy poco que celebrar

Antonio Zambrano Allende

Pocos años han sido tan relevantes como este para la celebración del 22 de abril, el Día de la Tierra. Nos encontramos en un contexto donde se llevan a cabo trascendentales y decisivos debates mundiales sobre el acuerdo que tienen que asumir todos los países del mundo para frenar el fenómeno del cambio climático, que tendrá como epicentro París en diciembre próximo, sede de la COP21.

Aprovechemos este contexto para repensar en nuestro país. Haciendo el ejercicio nos encontramos con la siguiente realidad: Por un lado, la existencia de alrededor de 77 proyectos de centrales hidroeléctricas distribuidas en toda la cuenca amazónica, los cuales se encuentran en operación, en construcción o inventariados. Estos proyectos significan el corte de agua y nutrientes de los principales ríos de la cuenca. Por el otro lado, el 84% de esa misma Amazonía está concesionada para la exploración y explotación de hidrocarburos. Dentro de este magno lienzo el Ministerio de Energía y Minas nos termina de pintar el cuadro presentándonos que más del 20% del 1.2 millones de km2 de nuestro territorio nacional está concesionado para actividades mineras en costa, sierra y selva superpuesto a áreas naturales protegidas, pueblos indígenas, comunidades y hasta ciudades.

Esto, para algunos, no sería tan preocupante si contáramos con estándares ambientales altos en continua mejora e implementación. O si tuviéramos un gobierno que haga de la campaña “Pon de tu parte”, que inició el Ministerio de Ambiente el año pasado, una consigna que garantice la tranquilidad de la sociedad y su ambiente antes que optar por la “facilitación de las inversiones” o mejor dicho del lucro de grandes transnacionales. Sin embargo, todo indica que es exactamente al revés.

Los últimos meses se han aprobado, con la excusa de frenar la desaceleración económica, una serie de “paquetes” normativos que no hacen más que reducir considerablemente los estándares ambientales, las capacidades fiscalizadoras, y el rol rector del MINAM en la gestión del ambiente. Todo esto para priorizar la promoción de las inversiones, como si estas no se hubiesen retraído por la dinámica internacional de venta de minerales, sino, por algún exceso de esa “tramitología” con la que los medios de comunicación denominan a los estándares de protección ambiental y social. El problema se pone color de hormiga, ya que esto no parece terminar y se va convirtiendo en un modus operandi del gobierno actual para incentivar las inversiones a favor de la privatización de la tierra, agua, entorno y vida de nuestros pueblos.

En el Día de la Tierra, creado para reflexionar y tomar conciencia sobre nuestro entorno, deberíamos analizar y darnos cuenta que aquello que durante años se ha intentado denominar como “conflictos socioambientales” no son otra cosa que luchas de nuestros pueblos en defensa de nuestros territorios y para conservarla integridad de los mismos frente a “inversiones” (ese gran dogma incuestionable), que tienen como objetivo generar crecimiento económico para mejorar la calidad de vida de la población a pesar de que terminen poniendo de cabeza (o “invirtiendo”) sus históricas relaciones con el entorno y la sociedad. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Democracia post-mortem

Por: Antonio Zambrano Allende
Publicado en la edición impresa de Revista Ideele n°246 - diciembre 2014




Los límites de la democracia representativa se vienen discutiendo en occidente prácticamente desde su nacimiento, y nuestro país no solamente es un buen exponente de las carencias y distorsiones a la que esta puede llegar, sino que es cuna de silencios y discusiones abandonadas a punta de cacha policial.

Ni que hablar de las pretensiones de democracia directa que practican muchas comunidades en el interior de nuestro territorio, o siquiera las discusiones y divergencias sobre un proyecto país propio que se encuentran prácticamente prohibidas por poner en tela de juicio una serie de dogmas constituidos o reforzados durante la dictadura fujimorista.

Quizá el más robusto de todos estos sea el dogma de la inversión privada como portador de todas las virtudes.

El gobierno Humala es un abanderado elocuente de este contexto, pero además ha demostrado que se puede aportar a profundizar sus contradicciones en una suerte de democracia post - mortem en la que vivimos desde hace varios años. Es decir, un modelo de democracia en la que los diálogos inician a partir de la contabilización de asesinatos a civiles en las luchas por la defensa de sus territorios.

Es útil hacer un pequeño recorrido por los acontecimientos que han marcado la actualidad de los últimos meses para que cada uno pueda sacar una radiografía personal al respecto.

Historia reciente
Durante el 2011, la cifra final que dejaba el gobierno Garcia de 191 muertos en movilizaciones sociales planteaba algún tipo necesario de reconciliación del Estado con la ciudadanía que parecía venir de la mano de la Ley de Consulta Previa que emitiera el actual gobierno por agosto de ese año. La luna de miel duró bastante poco y las luchas y resistencias contra el proyecto Conga retomarían la oleada represiva.

Desde ese entonces, hasta ahora la gestión Humala ha “contribuido” con alrededor de 43 muertes más en manifestaciones democráticas y tal como van las cosas parece que esta cifra continuará aumentando gracias a normas de impunidad policial como el DL 1095 y la Ley 30151 en un año donde la recesión económica ya se ha manifestado en cifras oficiales aunque no haya pronunciamientos al respecto desde palacio.

Pero, si por un lado los años anteriores se fueron marcando por el auge del precio de los minerales, los hidrocarburos y los megaproyectos que facilitaban ingresos a las arcas del Estado, el 2014 representa un quiebre, quizás definitivo, en la economía nacional y en el contexto diplomático internacional. Por un lado, es evidente que el tiempo de las vacas gordas ya pasó y, por el otro, los ojos del mundo están puestos sobre el Perú por ser la sede y la presidencia de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático – COP20. Este último será el evento más grande e importante de nuestra historia.

Es decir, hay dos escenarios que parecen confrontarse: la necesidad del gobierno de reactivar la economía y, el otro, mejorar los estándares sociales y ambientales de protección de nuestros territorios. Considerando que según el Tyndall Centre for Climate Change Research del Reino Unido, nuestro país será el tercero después de Bangladesh y Honduras en ser de los más impactados frente al cambio climático. Estos temas no son poca cosa y deberían ser tratados con la misma importancia. Especialmente cuando la CEPAL ya anunció que los países latinoamericanos perderán en los próximos años al menos un 1,5% anual de su PBI a consecuencia del Cambio Climático.

Es aquí donde en lugar de visualizar opciones intermedias o plantear diálogos amplios, el gobierno decide, para variar, ver en blanco y negro y opta por buscar la reactivación económica negando en la práctica la importancia del medio ambiente, los territorios e incluso el respeto a la propiedad privada y comunal a favor del mencionado dogma de la inversión.

LA MANO INVISIBLE GOLPEA FUERTE

El primer paquetazo ambiental, como se le conoce a la Ley 30230 del 12 de julio de este año, sienta un precedente en la gestión del territorio desde el Estado, el cual hasta ese entonces procuraba por diversos medios reducir los pocos estándares medio ambientales y cambiar decidiendo arremeter directamente y en bloque, planteando una serie de recortes a la regulación de las inversiones por parte del Estado y en particular desde el órgano rector de la gestión ambiental, el MINAM. Retirándole y recortando facultades en puntos claves de sus funciones ministeriales como en materia de creación de áreas naturales protegidas, alrededor del ordenamiento territorial y sobre los estándares de calidad ambiental, para trasladar esas competencias al difuso, conflictivo y sobre todo, teñido de intereses políticos y empresariales, Consejo de Ministros.

Pero ya que difícilmente estos elementos cumplen el propósito expreso de dinamizar la economía, semanas después de este primer paquetazo, las medidas de activación económica se han seguido dando: el 16 de agosto se conformó la Comisión Sectorial para el impulso de las inversiones en el Sector Energía y Minas con la tarea explícita de facilitar las inversiones en este sector y reducir aún más los estándares ambientales, también denominados peyorativamente “tramitología”.

Un segundo paquete de medidas emitidas en la quincena de setiembre último se dieron en materia tributaria. Se faculta a entidades del Gobierno a ejecutar proyectos de inversión y se modifica la ley de eliminación de sobrecostos en la provisión de obras publicas de infraestructura y servicios públicos entre otras medidas tributarias.

El tercer paquetazo continúa las medidas anteriores modificando el Regimen General de Impuesto a la Renta, modificando la ley del Impuesto General a las Ventas e Impuesto Selectivo al Consumo. Aunque quizá el elemento más trascendente sea la incorporación de entidades del gobierno nacional en los alcances de la ley 29230 para promover las alianzas público-privadas, es decir infraestructura hecha por el Estado y todos nuestros bolsillos para su privatización y lucro por parte de las empresas.

Finalmente, en estos últimos días el Ministerio de Economía terminó el diseño de lo que será el cuarto paquetazo ambiental con el que parecería terminar el ciclo 2014 de arremetidas contra el medio ambiente. En el mismo se plantean medidas de simplificación administrativa sobre los Estudios de Impacto Aambiental, así como la reducción de los plazos de revisión de los mismos que podían llegar a 3 años a solamente 150 días hábiles sancionando a los funcionarios que “obstaculicen la inversión”; es decir, presionándolos para estar a favor de los proyectos a pesar de no tener el tiempo suficiente para verificar los complejos y amplísimos documentos que los fundamentan.

LO QUE SE VIENE


Considerando que, durante los últimos años, alrededor del 70% de los denominados conflictos sociales que mapea mensualmente la Defensoría del Pueblo se encuentran registrados como conflictos socio-ambientales, no es difícil imaginar que esta multiplicidad de paquetes de normas, emitidas a discreción y sin ningún tipo de diálogo democrático con la sociedad, dibuja nubes cargadas de problemas en la economía y política de los próximos meses. Es muy probable que sean un detonante de nuevas luchas tanto para imponer el modelo de gestión del territorio donde el capital mande autoritariamente las relaciones sociales sobre el mismo, así como su confrontación directa con la administración histórica que le dan nuestros pueblos a la naturaleza en su conjunto.

Nuestra democracia post-mortem hoy plantea ya no solo la impunidad de muertes humanas y criminalización masiva de la protesta social, sino la posibilidad de masacres de ecosistemas completos en nombre de la incuestionable inversión privada. No será extraño que luego del desastre se propongan las mesas de diálogo necesarias para repartir las migajas de “lo posible” entre las víctimas; es decir, entre todos nosotros

Y esto a solo unos días de recibir a delegaciones y mandatarios de 195 países del mundo para discutir las medidas, compromisos y acuerdos globales necesarios para detener el Fenómeno del Cambio Climático que amenaza de forma concreta la vida en la tierra.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Cop 20: Lo que se juega en Lima


Antonio Zambrano Allende
Publicado en Economía Crítica el 26 de noviembre 2014

Un total de 195 países miembros de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático negociarán las opciones posibles para enfrentar este fenómeno mundial en los próximos años, de allí que la trascendencia de esta reunión en particular es que Lima y la COP20 plantean el reto de que se produzca como resultado concreto el borrador del acuerdo vinculante que tendría que aprobarse en París a fines del próximo año.

El documento es esencial porque marcará la pauta de todas las discusiones que se llevarán a cabo en el planeta durante los doce meses que vienen. Sin esto es casi imposible que se hable de alcanzar algún logro significativo en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas.

En tal sentido, de los múltiples debates que se llevan a cabo en paralelo durante las negociaciones oficiales, existen cinco temas que quizá sean los más importantes, ya que plantean a los Estados la necesidad de asumir compromisos vinculantes, es decir, exigibles en el próximo acuerdo, pero además porque son temas que se presentan en una magnitud tan grande y sistémica que hacen imposible que un país de forma aislada pueda tomar medidas unilaterales al respecto, sino que obliga a intentar soluciones globales. Estas medidas deberán enmarcarse en los temas de: Adaptación, Mitigación, Mecanismos para la conservación de los Bosques, Financiamiento y Transferencia Tecnológica.

La trascendencia de esta reunión en particular es que Lima y la COP20 plantean el reto de que se produzca como resultado concreto el borrador del acuerdo vinculante que tendría que aprobarse en París a fines del próximo año.

Estos no solamente definirán los lineamientos de políticas de los Estados parte de la Convención para los próximos años, sino las posibilidades de predecir el futuro de los territorios, la sobrevivencia de sus ecosistemas, así como las pérdidas y mecanismos de resiliencia de sus sociedades, que en un país como el Perú – que se encuentra entre los 10 más impactados por este fenómeno mundial – serán claves para entender su porvenir económico.

Hoy sabemos que el costo de actuar puede significar entre el 1,5 al 5 por ciento del PBI anual peruano para las próximas décadas, monto mucho menor a un posible 20 por ciento del mismo en pérdidas por no tomar medidas para enfrentar el fenómeno.

A pesar de la trascendencia política, económica y social, en las últimas semanas hemos podido presenciar una verdadera carrera de las Naciones Unidas por garantizar la viabilidad del Fondo Verde del Clima, fondo clave para el financiamiento de los mecanismos para hacerle frente al Cambio Climático. Este ha llegado al techo de los 9,3 billones de dólares de los 100 previstos como anualmente necesarios para asegurar que este fondo permita impactar positivamente en el mundo desde el 2020.

Las expectativas son bajas y los intereses de la denominada industria del carbón y de los hidrocarburos estarán presente como en todas las COPs anteriores. El Perú y particularmente su ministerio del Ambiente (MINAM) no solamente carecen de una posición de avanzada, sino que tiene pocos elementos para aportar políticamente a la discusión al intentar mantener una postura neutral en la mayoría de los espacios de la Conferencia.

Ante esto las movilizaciones, y presión populares están demostrando ser un mecanismo adicional y clave de las negociaciones en todo el mundo, el 21 de setiembre pasado se movilizaron medio millón de personas en Nueva York durante una sesión extraordinaria de las Naciones Unidas para ver este tema. Lima no será la excepción y decenas de miles de activistas de los cinco continentes ya están llegando para la Cumbre de los Pueblos del 8 al 11 de noviembre y la Marcha Mundial en Defensa de la Madre Tierra del 10 de diciembre, momento de decir a nuestros gobiernos y a las Naciones Unidas que es imprescindible llegar a un borrador ambicioso, justo y vinculante que nos permita pensar de forma más optimista en el futuro de la humanidad y del planeta.

lunes, 22 de septiembre de 2014

31

Hay algunos años que pasan pesados como yunques en manos de paracaidista, otros que en a la distancia parecen semillitas de dientes de león flotando de la pura brisa que los toca, como si planearan metodicamente donde aterrizar su ligereza. Yo me siento distante de ambas, aunque esa cosquillita de sentirme más viejo este año si parecia que me la hicieran con alguna pluma en los pies mientras me encontrara atado a alguna extraña maquina de torturas.

Cumplo 31, ahuritita nomas, en alguito menos de 48 horas, y la verdad que se vienen tranquilas del puro sadismo, como queriendo vengarse del casi año entero en que no pensé su llegada.

Pero ya, aquí está, ese numero extra que me da pase pleno en la tercera década, casi contra mi voluntad pero con cierta felicidad de envejecer de a poquitos. Ya empiezo a reconocer con cinismo un par de canas en mi barba y admito que cada vez me molestan menos.

Y, peor aún, me preocupa casi sin ningún escozor mis contradicciones y más el no conocerlas a fondo, menos el calendario y más las fiestas, menos el miedo de morirme y más el de vivir a medias. Intento cultivar mis prejuicios para hacerlos menos estúpidos de lo que ya son y dejo atrás la estupidez de pensar que no vivo con ellos cada uno de mis días.

No se si leo más, pero cada día la tinta me seduce con mayor ansia las ganas de recorrer sus ángulos y curvas, y dejar que me transporte al pasado para discutir el futuro. Si leí menos este año, es solamente un parentesis para pensar lo leido y vivir un poco lo pensado, por allí que termino haciendo algo correcto. Quien sabe.

¡Nada de que juventud es un estado mental ni nada!, ¡uno envejece carajo!, ¡acostumbrense! la piel se marchita imperceptiblemente, el deporte pesa, la mirada se cansa, los habitos se instalan y las medidas de mis pasos no necesariamente apuntan a la del horizonte de mis ideas. No es lo mismo, esa es la magia y hay que paladearla en ese su saborcito picante para entenderla sin renegar de sus formas. Supongo que por los 40s tendré una perspectiva más clara del asunto. Aunque ya llegado por este barrio me parece que eso de la madurez es una tontería de los que no saben emborracharse con la suficiente frecuencia. Pero de que uno envejece, envejece. Hay que solo decidir como hacerlo, ajustarse el cinturón y avanzar en esa dirección.

Tranquilo, Boby, Tranquilo. Tengo 31 años y me siento feliz de estar envejeciendo

viernes, 6 de junio de 2014

Pasito a paso a la Cumbre de los Pueblos





El Perú, nuestro país, parte chiquita de la Patria Grande Latinoamericana, y aquella donde conviven 47 idiomas y decenas de naciones, es cuna durante los últimos años de cientos de luchas en defensa de sus territorios, donde el gran capital minero e hidrocarburifero viene contaminando sus aguas, que son el 5% de todas las aguas dulces del planeta.

En ese mismo territorio, construido por sus mismos pueblos, conviven muy cerquita el uno del otro 84 de los 104 microclimas del mundo, en pequeñas e increíbles zonas megadiversas, desde el mar Pacifico hasta los glaciales, desde sus desiertos costeros hasta ese hermoso 70 porciento de su territorio que es ocupado por una Amazonía que lucha ferozmente por su sobrevivencia frente a la tala y la vorágine extractivista. Ese mismo territorio que hoy es uno de los 10 más vulnerables del planeta al fenómeno antropogénico al que les ha dado por llamar Cambio Climático y al que nosotros seguimos llamando tercamente Capitalismo.

Que han hecho hasta ahora los Estados del mundo: Aplaudir la catástrofe, planificar el saqueo y construir discusiones bizantinas para destruir aquellas que aún sostienen la vida como la conocemos. Y ellos mismos nos preguntan ¿porque salieron de las discusiones en Varsovia, en esa COP19? Nosotros no entendemos como era posible quedarse dentro por más tiempo. Entendemos que lo que sostiene la lucha de nuestros pueblos de aún querer cambiar al mundo es su capacidad de indignarse y es por ella misma que Volveremos, pero ahora millones, ahora aquel 99% del planeta con un corazón en el pecho y un puño apretado al extremo del brazo.

Nos toca ahora a nosotros discutir nuestras posiciones y estrategias, nuestra Plataforma de los Pueblos, en nuestros propios cientos de idiomas, desde nuestros propios territorios donde hemos decidido anclar firmemente las raíces de todas nuestras sonrisas para dirigirnos a construir la historia por nosotros mismos, así de fácil y así de imposible. Esa historia que es la de la humanidad y de la tierra, Aquella que no pretende resolver el problema del cambio climático con las mismas ideas con las que el capitalismo nos sumergió en ella. Y en Bonn empezaremos el camino que hará de nuestra voz una bola de nieve, que hará rugir la voz de la selva en Alemania advirtiendo que Lima los espera.

La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático de este 9, 10, 11 y 12 de diciembre, no son solamente fechas de intercambio, ni de turismo, sino un espacio de articulación política fundamental para fortalecer la Plataforma Común y decirle al mundo, fuerte y en una sola voz, que nosotros ya discutimos y ellos ya sabrán para entonces cuales son nuestros acuerdos.

jueves, 27 de febrero de 2014

Un par de palabras sobre el VI Congreso del MST


Por: Antonio Zambrano Allende
Una sonrisa me amenaza el rostro, como un atentado a la seriedad ideológica. Se asoma inevitable y no puedo más que ajustar los dedos contra el puño en el aire y seguir cantando La Internacional, sumergido entre 15 mil hermosas almas campesinas. Estoy en el VI Congreso Nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra - MST en Brasil.

Antes de bajar del bus apenas había dado una leída a su Programa Agrario, a su lectura de la Lucha de Clases y combate contra el agronegocio que les va matando decenas de cientos de compañeros en el campo con sus pistoleros y sicariatos durante los últimos años, y no me costo tanto darme cuenta por mi mismo, una vez más, que la lucha es tan clara como lo dijera François Houtart hace muy poco: No se trata solamente de una lucha contra los latifundistas tradicionales, sino también contra las transnacionales del agronegocio y el capital financiero. Tan explícita que, convictos y confesos su táctica y consigna es la Luchar y Construir Reforma Agraria Popular y su horizonte de lucha es el Socialismo. Así con mayúsculas y "sin roche". Ese Socialismo que cae en la tierra del puro sudor y que ha cosechado cooperativas y derechos para los trabajadores en los últimos 30 años.

Este congreso que te embriagaba por osmosis del concepto de Socialismo a lo MST, aquel sin calco ni copia, que te explicaba en las caras de los campesinos que su marxismo - leninismo sin miedo ni reniego se traduce del portugués en sus miles de alfabetizados, en su tierra reconquistada y expropiada a los latifundistas y a la delincuencia histórica en el campo brasileño, se podría traducir también a ese extraño dialecto con el que nuestra izquierda peruana se dedica a destruir su idioma político, quizá como un llamado a la inspiración y la esperanza, a beber de lo mejor de nuestro tiempo, de occidente y todos los puntos cardinales, para recuperarnos a nosotros mismos y retomar el Marxismo como arma, como instrumento y bandera creativa.

Sobran las palabras que mastico, casi chacchando, al regresar a casa. Luego de volver por tierra esos 5000 km que me separan hoy de ese momento, viendo como se transforma metro a metro nuestra patria, tan grande y golpeada como nuestros sueños.

Finalmente me estrello contra esta Lima amurallada, de poco sol y poca lluvia, con cielo tan gris del puro deseo de no definirse al blanco o negro. Y en esta necesidad de escribir; y en esta invitación a la indefinición o la militancia venir de Brasil ayuda a poner un poco más claro el camino.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Lima: la COP del sur

Publicado en el Diario La Primera el 20 de diciembre de 2013 - No. 145
Antonio Zambrano Allende

Politólogo, miembro del Comité de Coordinación de MOCICC
Las organizaciones de América Latina presentes en Varsovia en la conferencia sobre cambio climático coincidieron en que la región tiene un reto clave: convertir a la COP 20, que se celebrará en diciembre del 2014 en Lima, en la COP del Sur.
Quizá lo más difícil de este año 2014 que no tarda en empezar será cómo darle cara a una Conferencia de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Lima a principios de diciembre.
Esta conferencia internacional, la más grande de la historia del Perú, es un espacio en la que hasta hoy ha sido mucho más difícil poner de acuerdo a los gobiernos sobre cómo generar mecanismos que logren reducir el proceso de cambio climático en el mundo que reconocer que si no lo hacen el futuro del planeta está en terrible riesgo.
Solo la idea de perder anualmente el veinte por ciento de nuestro PBI a partir del 2050 en resolver los diversos problemas que ocasionará este fenómeno ya nos plantea un panorama complicado.
En ese sentido, empieza a haber clara unanimidad en que no basta con expertos o técnicos iluminados que hagan “entender” a los gobernantes lo que realmente es mejor para el Perú y el planeta, mientras hay una clara intencionalidad política de que nada cambie en las grandes economías y dejar a las pequeñas abandonadas a su suerte frente a los fenómenos que están por suceder. Se requiere la presión social, las manifestaciones, las acciones de masas o múltiples en el mundo para hacer sentir la voz de los que individualmente no la tenemos, aquella sociedad civil que solo podrá cobrar forma en la organización y la concertación de una plataforma climática común.
En Varsovia, durante la COP 19 celebrada en noviembre, las organizaciones latinoamericanas asistentes nos reunimos y, entre diferencias y debates, estuvimos de acuerdo en que la región tiene un reto clave: hacer de la COP 20 la COP del Sur. Y eso debe significar la construcción de una plataforma común latinoamericana que logre dialogar con los intereses de una multiplicidad de redes; no solo de organizaciones ambientalistas, sino también movimientos campesinos, indígenas amazónicos, estudiantiles, feministas, sindicales, medios de comunicación alternativos y de masas, espacios científicos, sociales e incluso -o quizá por sobre todo- políticos.
Es un reto titánico que plantea olvidarse de mirarnos el ombligo sin dejar de plantear una perspectiva local de construcción de un movimiento ambiental apenas en pañales en el Perú y que necesitará aportar desde su perspectiva de montaña, de bosque, de agua y de energía con una mirada desde sus pueblos en este vertiginoso diálogo mundial.
La mitigación y adaptación al cambio climático, los mecanismos de financiamiento, los mecanismos de protección de bosques, los instrumentos denominados de “Daños y Pérdidas” para hacer frente a fenómenos extremos en países en desarrollo serán abordados en paralelo a las negociaciones, donde el Ministerio de Medio Ambiente del Perú tendrá el rol de presidente. La importancia de conocer las posiciones es casi tan grande como la articulación de las organizaciones de la sociedad civil y, en general, de los pueblos del mundo para que tengan posiciones con las que presionar a sus gobiernos y garantizar que en la COP 21 de Paris el 2015 pueda llegarse finalmente al acuerdo definitivo que reemplazará tanto al protocolo de Kioto como a las expectativas y acuerdos hasta hoy vigentes y que han comprobado su insuficiencia para detener o mitigar el cambio climático mundial.
Es para esto que el Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC) ha tenido la iniciativa, apenas anunciado oficialmente al Perú como anfitrión del evento, de convocar a una multitud de organizaciones sociales para constituir lo que se ha denominado Grupo Perú COP 20, un espacio de debate, propuesta y movilización que tiene la tarea de ordenar el complejo contexto y aglutinar a las otras organizaciones peruanas para abrir el diálogo regional en América Latina y en el mundo. Los engranajes de esta fina maquinaria ya se han puesto en marcha y el diálogo con organizaciones en África, Europa y toda América ya se ha iniciado.
Nos arriesgamos porque sabemos que podemos avanzar en la construcción de alternativas concretas, pero para eso necesitaremos las manos y cabezas de todos aquellos que entiendan que la realidad nos convoca a la acción directa, sea a través de una organización o a través de su militancia en el movimiento que hemos conformado hace algunos años y que pretende no solo concientizar a la ciudadanía peruana sobre los riesgos enormes que corremos por la inacción y la apatía. Éste es uno de los mayores retos en una capital como Lima que, ante el canto de sirenas del crecimiento de los últimos años y el aislamiento que brinda el cemento de la ciudad, se aleja de la realidad permanentemente convulsionada del resto del país.
El clima se ha convertido en los últimos años en uno de los elementos más palpablemente sociales de la humanidad y éste nos está permitiendo abrir la ventana al entendimiento de los límites del sistema capitalista y de la posibilidad de seguir entendiendo el futuro en la inercia que hasta ahora nos ha llevado a ir de crisis en crisis. Y aunque nos dejemos llevar por la paz de la burbuja en la que ahora parecería que flota el Perú, podemos ver cada vez con mayor claridad el fin del camino de bonanza. La ciencia nos lo dice a gritos desde hace décadas, las manifestaciones extremas del planeta no han dejado de ocurrir cada vez con mayor intensidad como preludio de alguna pesadilla por llegar y parece que nuestra habilidad para mirar hacia otro lado se ha agudizado con los años.
Y en este contexto, que nos obliga a ampliar la mirada y abrir bien los ojos para que el mundo no se nos escape de las manos, retumba claramente aun en nuestra cómoda burbuja nacional eso que decía Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.

martes, 17 de diciembre de 2013

Chadín II generará solo 36 puestos de trabajo y desplazará a más de 900 personas

 

 Foto referencial: Diario Ahora

Hidroeléctrica también afectaría flora y fauna de la cuenca del Marañón.

Publicado: 2013-12-12 en LaMula.pe
 
El responsable del Área de Integración Solidaria de la ONG Forum Solidaridad Perú, Antonio Zambrano Allende, aseguró que la construcción de la hidroeléctrica Chadín II, ubicada entre los departamentos de Cajamarca y Amazonas, sólo generarán 36 puestos permanentes de trabajo y sin embargo desplazará a 983 personas.

Explicó que si bien se prevé que el proyecto en la etapa de construcción empleará unas cinco mil personas, las operación por 40 años solo empleará a 24 obreros calificados y 12 obreros no calificados.

Zambrano criticó la resistencia que existe por realizar una adecuada evaluación de impacto ambiental para la construcción de hidroeléctricas. Así como la total falta de consulta e información que se brinda a la población. "Hay una suerte de desinformación galopante sobre la construcción de Chadín II", dijo.

El especialista señaló que los verdaderos beneficiarios del Proyecto Chadín II, serán el sector minero y las industrias extractivas que cada día necesitan más energía y no los peruanos ni sus necesidades básicas.

Otros impactos de Chadín II

Afectará flora y fauna de la zona.

Inundación y desplazamientos de pueblos y terrenos cultivables (No existe presupuesto pra reubicar a las personas desplazadas).

Reducción masiva del caudal río abajo (interrupción de sedimentos fertilizantes, desaparición de peces, etc). 

Científicamente está comprobado que la construcción de hidroeléctricas en zonas tropicales incremento de enfermedades como dengue y malaria.

A continuación una infografía, elaborada por Megaproyectos Perú, en la que se detalla los impactos de la represa Chadín II.