domingo, 10 de noviembre de 2013

Monigotes castradores



PUBLICADO: 2012-01-08
Enrique Dussel en los años 70, junto con algunos teóricos comprometidos de su generación, que parecían temer tanto al caer en la presunta objetividad burguesa como en los métodos y buenos modales de las ciencias sociales, se dedicaron a construir la hoy abandonada corriente de la filosofía de la liberación; de esta construcción propia de latinoamérica es que Dussel, con implacabilidad marxista, sostenía que la educación y la construcción del pensamiento de occidente en América Latina se impartia historicamente por “maestros castrados que castraban a sus discipulos”.
Una suerte de paraiso de eunucos hecha continente, que disfrutaban plagiando y copiandose unos a otros las ideas que encontraban en los libros de un monton de muertos del otro lado del oceano y que se rodeaban y regodeaban de metodos, formas y estandares sobre los cuales estaba permitido pensar.
De los 70's al día de hoy muy poco del pensamiento crítico a quedado en pie y mas bíen ahora se celebra el snobismo, la mirada indiferente, caricaturizante y patetica de nuestra realidad, como unica superación generacional de la anterior (que fue destruida mas que perdida).
Pero el drama es que la frase de Dussel cobra una vigencia brutal en nuestros días y ha trascendido de la manera de impartir educación y producir conocimiento a la misma lógica de pensar cotidianamente y emitir opinión.
Me refiero al rol de los medios de comunicación masiva; a esas empresas que día a día sueltan frente a nuestras pantallas a esa verdadera polícia del pensamiento, a los mariateguis, los althaus o las deltas siempre dispuestos a insultarnos o degradar a distancia al ciudadano de a pie ante la mas minima muestra de oposición o levantamiento de cejas al encontrarse con sus argumentos huecos, que a la vez la maquinaria de “LA comunicación” se encargará de reproducir de maneras mas subliminales o menos grotescas en cada noticia, mensaje o nota, sea económica, política o polícial (entre perros muertos y madres asesinas). Por lo que la castración del pensamiento crítico se ha vuelto en nuestro país un deporte de periodistas (o aquellos que ejercen este oficio) por excelencia.
La vejación es constante y sostenida, solo puesta a la luz por las aisladas excepciónes de los medios alternativos marginales o el internet.
La libertad de expresión, cierta para algunos pocos opinólogos envueltos en sabanas sociológicas, es una quimera en un pueblo castrado de ideas que confronten una realidad construida a diario por la prensa y sus monigotes eunuco-castradores. Quizá sea por eso que la claridad y las mas grandes luchas por cambios se encuentran fuertemente atrincheradas en cualquier otro lugar del país fuera de Lima, una capital con demasiados millones de castrados.

Violentistas


PUBLICADO: 2011-11-21
La democracia de papel que tenemos en este país y los defensores del congelamiento de la realidad en la mas conveniente de sus formas se dedican a sacarnos permanentemente ideas nuevas y descartables para licuar nuestro vocabulario de su contenido.
Es así que los apóstoles del orden aprovechan y volantean un termino util para las campañas del miedo de la que son propagandistas. De tal forma que en nuestro país se ha materializado un nuevo actor político, el violentista. ¿Y como se define este individuo? En principio siempre es un infiltrado, un elemento aislado pero manipulador que toma por tontos a los pueblos, estos volentistas que recorre el país haciendo marchas por el simple hecho de que son enemigos del desarrollo (o lo que entienden los ideólogos limeños como desarrollo) y porque “están acostumbrados a la violencia” (Salomon Lerner en entrevista a Cuarto Poder), son además individuos sin argumentos, sin causa y sin ninguna filiación, salvo quizá la ominipresente Patria Roja
Los verdaderos violentistas
Sin embargo los fundadores de este nuevo idioma que invisibiliza los problemas, son los primeros en llamar al “orden”, de reclamar al gobierno que imponga la calma, que resguarde los intereses de las mayorías, y que garantice la tranquilidad de las inversiones a toda costa. Este discurso trajo, como es bien sabido, al rededor de 190 muertos en manos de estas fuerzas del orden durante los 5 años del gobierno García y pretenden sumar nuevos números a esta paz de cementerio si el gobierno Humala se los permite.
Estos verdaderos violentistas que pasan desde el diario Perú21 hasta la Socieda Nacional de Minería Petroleo y Energía, no les interesa en lo más mínimo los argumentos, la constatación de los hechos y la inmensamente larga cadena de muerte que ha dejado la antigua y la supuestamente moderna minería en nuestro país, obviamente a la prensa y los grandes inversionistas les interesaría muy poco un debate sobre la necesidad de una Comisión de la Verdad sobre la Minería que pueda destapar las décadas (para no irnos muy lejos) de prostitución, trata, deforestación, contaminación, asesinatos selectivos y constitución de sicariatos por parte de la minería formal en nuestro país.
Científicos dicen que podría haber vida en palacio de gobierno
Y porsupuesto que lo que empieza a perfilarse como “la gran continuación” no emite señales claras de estar del lado de sus votantes. Y mas bien insiste en usar también esta palabra, por demás inexistente en nuestro diccionario, en el mismo tenor que los principales enemigos del pueblo.
La inversión esta invirtiendo nuestro país, poniendolo de cabeza de una manera brutal y antojadiza por ya demasiados años y se ha convertido en un dogma para cualquier persona que desee hablar en público y decir lo que piensa. Cualquier elemento popular tiene que presentar sus credenciales antes de hablar, con alguna frase como: “nosotros no estamos contra la inversión pero...”, o “nosotros no estamos contra la minería pero...” y una vez que pide esta suerte de disculpa previa puede empezar a la argumentación de su protesta. Aparentemente nuestro gobierno pretende hacer lo mismo sin terminar de demostrar por cual lado de la moneda esta apostando realmente.
Nuestro políticos de turno, parecen no darse cuenta del punto de inflexión que significaría el Conga en Cajamarca y en todo el país, sabiendo que el proyecto Conga pretende convertir una laguna de cabecera de cuenca en un tajo minero enorme y otra laguna en un lugar de acopio de desmonte (Fuente: El comercio) no hay lugar a medias tintas, ni a ocultar dicotomias. Es el agua o el oro, la democracia versus Yanacocha, todas las minorías del país contra el 1% que las explota de manera cínica por encima de sus votos todos los días. Y Humala sigue diciendo que todo es posible, y palacio de gobierno se va convirtiendo en una roca satélite sin vida en el espacio político donde tienen que luchar de manera permanente el pueblo por construir con sus manos aunque sea un poquito de su destino.
Alguna frase canalla diría por allí, el poder es como el violín, se toma con la izquierda y se toca con la derecha”

¿Para qué y para quiénes?


PUBLICADO: 2011-11-07
Articulo publicado en el Diario La Primera el 4 de noviembre del 2011 y en la página de la Red del Tercer Mundo
Antonio Zambrano Allende
Durante la última década se han ejecutado -como nunca antes en nuestra historia- una serie de megaproyectos y grandes inversiones en todo el territorio nacional, lo cual ha modificado la cara del Perú y lo ha reordenado sin ningún proceso de consulta previo, diálogo o planificación. Ningún debate serio sobre la dirección del desarrollo del país, históricamente pensado desde Lima y ejercido a punta de garrote por la policía o el ejército.
Se sabe que más de ciento noventa personas fueron asesinadas durante manifestaciones sociales por los agentes del Estado en el primer gobierno de Alan García y que este mismo promulgó cerca de trescientos Decretos de Urgencia favoreciendo a grandes y “faenosos” inversionistas, los que contribuyeron a que el cuarenta y siete por ciento de los más de doscientos cincuenta conflictos sociales -que se dieron durante ese quinquenio aproximadamente- fueran socioambientales. Es decir, reacciones populares a grandes inversiones que traen trabajo temporal pero destrucción permanente en los territorios que ocupan.
Ante todo este desastre nos preguntamos algo que parece pasar por debajo de las narices del debate: ¿Los megaproyectos para qué? ¿Para qué gran minería? Y ¿para quién las hidroeléctricas?. Estas preguntas de palabras intercambiables son las que nuestros grandes pensadores de la capital –y del capital– sólo alcanzan a responder cuando se trata de continuar sobre el tren del dinero, ya que el desarrollo siempre es, para ellos, sinónimo de ganancias que se concentran en las élites, llenan los números y los cuadros del Ministerio de Economía y luego salen directamente a alojarse en algún banco muy lejos del hemisferio sur.
Los megaproyectos -en este síndrome que llamamos desarrollo- no son otra cosa que la cúspide de nuestro modelo -hace mucho tiempo fallido- de intentar integrarnos al mundo capitalista a través de un rol cansadamente dependiente, en el que seguimos. Como lo diría ya Óscar Ugarteche, "dedicándonos" orgullosamente "a vender piedras", mientras nos sentimos felices de recibir el polvo del mineral al sacudirse de su masa inservible.
Pero para nuestra suerte no estamos solos. Toda América Latina se encuentra en un nuevo intento de integrarse en un solo concepto de patria grande. Pero a diferencia del sueño de Bolívar, ahora lo hacemos desde una mirada de la izquierda cansada, golpeada y muy amable con el capitalismo que la cobija gratamente, traduciendo sus pretensiones de integración en sinónimo de IIRSA, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana, ese proyecto de Brasil que busca vincular sus cadenas productivas, carreteras, redes de comunicación y energía con el resto del mundo usando a los otros once países de la región, incluyendo al Perú, como pasaje de salida de sus productos hacia Asia y Estados Unidos (a este último por los “beneficios del TLC).
Y la “yapa” se nos viene encima. La firma del Acuerdo Energético Perú–Brasil el 16 de junio del 2010, si es que se ratifica por este Congreso, nos condenaría a ser productores de energía dependientes de las enormes necesidades eléctricas del país de la samba. A merced de este convenio nos comprometeríamos a solventar con hasta siete mil doscientos Mw de energía (el Perú apenas y bordea los seis mil Mw) al gigante sudamericano.
A todo esto, nuestro ministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, sostiene que es una cuestión de seguridad y soberanía energética. Aunque si ocurriera un desastre natural y decae nuestra producción y exportación de electricidad nosotros tendríamos que pagarle a Brasil por “daños y perjuicios” y ellos no tendrían ninguna obligación contractual de apoyarnos.
Los megaproyectos han significado deforestación, desplazamientos forzados, colonización, trata de personas, destrucción de los ecosistemas y de las culturas que se asentaban en los mismos y, por supuesto, inmensas dosis de corrupción del Estado para satisfacer el gran apetito de las transnacionales. ¿Por cuánto tiempo más seguiremos ignorando los conflictos sociales y creyendo ciegamente en el dogma de la inversión buena en sí misma, desregulada y caótica?

Alerta en el Pongo



PUBLICADO: 2011-09-17
Antonio Zambrano Allende
A todos la vida nos da todo, pero los más lo ignoran
El libro de arena – Jorge Luis Borges
Luego de más de 33 horas de viaje por carretera y recorrer desde Yurimaguas el río Huallaga y luego, río arriba por el Marañón, aproximadamente por 14 horas adicionales, llegamos finalmente al lugar. Cercado de kilómetros de espeso bosque primario, la selva baja se despide por segunda vez en el viaje (la primera fue en el camino entre Tarapoto y Yurimaguas) y aparecen ante nosotros las montañas que buscamos.
De lejos se ve únicamente una pared verde que se traga el río que, a estas alturas, da la impresión de tener más de 300 metros de ancho. El Marañón estaba presentando ante nosotros el primer “rápido” verdaderamente peligroso de nuestro viaje, el Pongo de Manseriche, zona por la que según nos dice Julia, una de las dirigentes de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI) que nos acompaña, hay que ir con muchísima precaución y solamente dos o tres meses específicos durante el año.
Nuestra chalupa surca el río y se balancea hasta llegar a la montaña, donde finalmente se visualiza una abertura estrecha y curva de aproximadamente 20 o 30 metros que encierran un camino de agua y grandes piedras. Nos recibe un ruido ensordecedor de piguichos, loros y aves indescifrables. La collpa parece estar atenta a nuestra llegada y algunos metros mas adelante nos encontramos con una pequeña playa donde es posible parar cuidadosamente la barca.
Nuestra llegada no parece incomodar mucho a los caseros del río, personas de más de 100 comunidades de ambos lados del Marañón bajan allí cada año durante tres meses. Pescan con redes, con anzuelo y la abundancia es tal que pescan incluso con las manos, entre las piedras y el agua revuelta. El Pongo es fundamental fuente para la vida en la cuenca, “es nuestro mercado” nos dice un compañero que viene desde el Cenepa. Tanto río arriba como río abajo las aguas son tan amplias y caudalosas que es complicado pescar y abastecer la dieta familiar, menos aún poder comerciar algo, en cambio en el Pongo, llegan con el peque-peque vacío y pescan en cantidades abundantes, salan el pescado y regresan a casa satisfechos con el trabajo.
Conversamos, almorzamos e intentamos pescar con los compañeros que nos acogen gratamente en los breves metros de playa donde viven por unas horas su mercado fluvial. Apus, pescadores y pescadoras de Chipe, Puntas, Cenepa, Tsamajaen y otras comunidades nos permiten entrevistarlos mientras empieza la lluvia, acogidos por algunas rocas y pedazos de plástico que protegen nuestros platos de “boquichico” con yuca mientras conversamos y les informamos nuestro motivo de estar aquí.
Mientras comentamos el problema las caras modifican e intercambian sus gestos. El Gobierno de Alan García resucitó el Proyecto Corina, que en 1972 propuso por primera vez represar el Río Marañón; El Decreto supremo 020 y la Ley 29760 ambos salidos este año durante los últimos meses del “faenero” gobierno García pretende hacer 20 hidroeléctricas en toda la cuenca del Marañón, desde Huanuco hasta Loreto, una larga linea de represas que impedirían entre muchas otras cosas, el traslado de los nutrientes fundamentales para la vida en el río y para el desarrollo de la selva amazónica, ni hablar de la imposibilidad que tendrían los peces de transportarse y reproducirse libremente por el río y de las posibles miles de hectáreas de bosque primario a inundarse y pudrirse bajo las aguas que representaría comoyapa adicional un incremento de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero por la producción de gas metano de la vegetación que quedaría sumergida en permanente putrefacción.
La reacción es inmediata: el Pongo es intangible. Ninguna comunidad ha sobrepescado ni ha dejado de pescar a lo largo de incontables generaciones en esta zona del río y no piensan dejar de hacerlo nunca. Los apus presentes se reúnen con Mamerto Maicua Presidente de CORPI que nos ha acompañado por todo el viaje, y sentencian: Todos los pueblos amazónicos se unirán a defender el Pongo y el río y nada podrá quebrar esta unanimidad
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Los últimos días en el Datem del Marañón entrevistamos a decenas de Apus, profesores y madres de casi todas las comunidades cercanas al Pongo de Manseriche del lado de Loreto, les alcanzamos copias del diario “El Peruano” que por primera vez en su vida tenían entre sus manos, la ley de derecho a la consulta, y las normas que pretenden hacer de interés nacional una serie de represas que afectaría de manera directa su vida para siempre pero de las que no se les ha comentado y menos aún consultado absolutamente nada hasta ahora.
Tenemos un gobierno bastante diferente a la cleptocracia García, que por primera vez plantean cambios evidentes en la manera de trabajar con el pueblo, sin embargo, al mismo tiempo convive con ella la posibilidad de firmar el acuerdo energético Perú-Brasil que en la práctica nos obligaría a desarrollar nuestra construcción hidroeléctrica pensando en las necesidades del coloso del Este y haciendo imprescindible la construcción – destrucción – del “pongo de Manseriche”
La pregunta aún queda en el aire: hidroeléctricas ¿Para qué? Y ¿Para quién?

PROYECTO MARAÑON, La guerra contra la Amazonía continúa.



PUBLICADO: 2011-07-25
Antonio Zambrano Allende
Algunas veces pensar en lo peor para acertar sobre algún pronóstico termina dando mejores resultados que imaginarse que algo bueno pueda suceder.
El 21 de Julio del presente se aprobó por el Congreso de la República la Ley 29760 “Ley que declara de necesidad pública e interés nacional la ejecución del proyecto de trasvase del Río Marañón y el represamiento y la derivación del Río Huallaga para fines hidroenergéticos y agrícola” esta es un paso más luego de que el DS 020-2011 del MINEM y la RS 342-2010 le abrieran el camino para que, finalmente, se inicie el proceso de represamiento de dos de las principales vertientes del Río Amazonas.
Obviamente nadie escuchó en el transcurso de este tiempo las voces que se levantaron contra esta iniciativa. Sin sangre de por medio no era necesario tomar en cuenta los pronunciamientos del Gobierno Regional de Loreto y de innumerables medios de comunicación (Radio, prensa escrita y blogs) que pretendieron hacer sentir su disconformidad ante esta norma, para variar, no consultada y que abre un nuevo ciclo en la famosa integración sudamericana, proceso que se ha convertido en una quimera de los intereses brasileños en nuestro territorio y que no se ha detenido desde que en el año 2000 se firmó la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana – IIRSA.
Que significa esto. En primer lugar, la evidente triplicación de nuestra capacidad energética nacional instalada (el proyecto Marañón generaría 12430 Mw de energía) con el fin de exportarla o venderla en el mercado libre nacional, impactando “de taquito” en al menos siete regiones del país (Amazonas, Loreto, Cajamarca, San Martín, La Libertad, Ancash y Huánuco) tanto a su población como a su medio ambiente. Lo que no es tan fácil dilucidar, pero que se puede leer con un poco de agudeza, es el tipo de faenón de enormes proporciones que se podrían concluir entre Odebrecht, Electrobras y el gobierno García para privatizar el agua, la energía y expropiar tierras en grandes cantidades.
El proyecto que impediría el tránsito de nutrientes que alimentan el Amazonas y gran parte de los ríos de la sierra norte del Perú, muy probablemente significaría la reproducción en gran escala de lo que ha significado hasta hoy el desarrollo del proyecto Olmos en Lambayeque: la expropiación de tierras a los pequeños agricultores; la ampliación de la frontera agrícola hacia el monocultivo agroindustrial para exportación de alimentos; la conversión de los pequeños agricultores en peones o su migración forzosa a las ciudades y la privatización del agua. Todo esto sin contar los daños o desapariciones de las especies tanto en los ríos como en las zonas a inundar, especialmente en zonas de selva en donde la putrefacción de la vegetación genera inmensas cantidades de gas metano (capaz de generar 21 veces más “efecto invernadero” que el CO2).
Por supuesto, poco de esto es de interés real por el - hasta hoy- pusilánime Ministerio de Medio Ambiente que tal parece tiene el mismo enfoque que su par Brasileño – IBASA cuando este último argumenta: “Nosotros estamos para minimizar los daños no para cuidar el ambiente”.

El valor de equivocarnos



PUBLICADO: 2011-06-11
Antonio Zambrano Allende
Hace ya varias semanas, ante la inminencia de los resultados de la primera vuelta electoral en el Perú, que nos ponían cara a cara frente a los extremos del gran espectro político nacional, no me quedaban dudas: Nos encontrábamos ante el mejor contexto electoral que nuestro país pudiera tener. Y no es que ambos candidatos significarán el mismo riesgo político, sino que planteaban un reto único para la generación que nos toca vivir, El retroceso cavernario de la extrema derecha corrupta o el proyecto semicronstruido de Gana Perú, partido que se ha convertido en la aglutinación de todas las fuerzas progresistas y de izquierda nacionales.
En otras palabras, todo o nada (aunque no por eso sepamos que es lo que significa este “todo”). El país ha dejado de lado la mediocridad de las medias tintas, y su acostumbrada agua-tibia limeña, que continuamente prefieren el centro a las definiciones políticas importantes. Allí vimos licuadas a opciones como la de Perú posible o Solidaridad nacional que aún sin decir mucho de si mismas planteaban la continuidad del sistema político a través del neoliberalismo que se ha vuelto tradicional durante los últimos veinte años. O productos como PPK que no paso de ser un conjunto de colores, eslogans y una cantidad insuperable de propaganda gratuita en todos los medios pero con un nucleo lobbysta y neoliberal aun mas claro que sus contendores toledistas o castañedistas.
Los limeños (y no me excluyo de ellos), permanentemente predispuestos al miedo e influenciados por una visión citadina y plástica que distorsiona su realidad, y es gracias a medios de comunicación comprados en mente, alma y bolsillo por el pensamiento hegemónico que han preferido rápidamente, ante esta dicotomía, apoyar a la corrupción, la insania y la publicidad bien hecha del equipo de gobierno de Keiko Fujimori, casi en su totalidad vinculados con los peores casos de corrupción y violación de derechos humanos de la dictadura de su padre, y aunque la distancia final ha sido de varios puntos porcentuales, Lima a demostrado una vez más su deseo histórico de enfrentarse al resto del país.
Este “resto”, es decir, los otros dos tercios de la población esparcida en sus regiones mas pobres, mas hermosas y mas ocupadas por las grandes inversiones e industrias extractivas, le han dicho no al continuismo de los últimos 20 años y han apostado por un cambio fuerte de nuestra economía y nuestro sistema político.
Y aunque la mayoría de los que nos encontramos en el lado izquierdo del espectro político esperarían grandes cambios lo mas pronto posible, creo que estos años pasados por la terriblemente oscura noche neoliberal me hacen esperar un poco menos de la cúpula política dirigencial y mas de sus bases soñadoras y movilizadas. Mis esperanzas en ese sentido es que nos empecemos a equivocar, con la creatividad que solo tienen las masas cuando se movilizan, es decir, que tengamos la voluntad de exigir cambios pero también de cambiar, de crear. La mas grande posibilidad que representa Ollanta Humala en el nuevo contexto político peruano es el de crear el espacio necesario para la reconstitución del tejido social en el Perú, un tejido herido y lleno de cicatrices viejas y profundas, las cuales han dado a luz una generación hueca, pero la cual se encuentra ávida de contenido real y político, ansiosa de fe en ella misma.
Es por eso que no depende tanto de la elección, o de la decisión sino del caos y la ingobernabilidad que ella pueda causar para que, en el barullo de la confusión el pueblo cree las salidas para avanzar colectivamente en la construcción de una nueva nación. Ollanta es importante por la esperanza que causa y encarna y su responsabilidad consiste tanto es sus decisiones adecuadas y consecuentes, como que en ellas traiga la semilla de la acción ciudadana, indisciplinada pero colectiva.
En un momento así, en que la derecha nos ha demostrado que solamente es capas de movilizarse en buses rentados y por publicidad bien dirigida para luego apelar permanentemente a la apatía política, y la gobernabilidad democrática de sofá y control remoto, es preciso que el pueblo o lo que se pretenda que significa esta palabra pueda demostrar no solo que no es gobernado ni gobernable, sino que tiene la capacidad de pensar en ser gobierno, en crear espacios mucho mas amplios de expresión y dialogo, pero también de presión y protesta.
Ollanta tiene en sus manos el volcán que él mismo despertó el cual puede transmitirle toda su energía o carbonizarlo. Esperemos que pase lo primero.
Ya Hegel hace siglos planteaba en su frase provocadora “tened el valor de equivocaros” el llamado a la acción creativa, creo que la opción que hemos elegido la mayoría de peruanos es la de empezar a tener valor y de ser necesario 'hacer' para equivocarnos y poder seguir haciendo, siempre a mano y sin permiso.

Megaproyectos, Megaproblemas



PUBLICADO: 2011-05-25
Antonio Zambrano Allende
Nuestro país se encuentra dentro del grupo tristemente celebre de los 10 mas impactados por el fenómeno de cambio climático en el mundo, con riesgos tanto ambientales como económicos, muy importantes. Esto, además de ser una alarma que debería poner en alerta roja el precario sistema de planificación nacional, se convierte en un una crítica al sistema de producción y comercialización mundial que debería replantear nuestra forma en la que pretendemos integrarnos entre naciones.
Pero el mundo del deber ser se estrella contra la realidad peruana, siempre contradictoria, y con su gobierno nacional entregado en los brazos de un neoliberalismo depredador y caduco, que ha significado que en los últimos años hayamos pasado de tener el 15% (2003) del territorio amazónico lotizado para exploración y explotación minera y de hidrocarburos a tener el día de hoy 70% del mismo en estas condiciones, lo que ya habla bastante mal de la miope mirada a futuro de los gobiernos derechistas de turno. La proliferación en los últimos años de los conflictos sociales en un numero que bordea los 260 , de los cuales aproximadamente 120 son medioambientales, empiezan a decodificarnos el camino por el que tenemos que andar para ver la ruta de los megaproyectos y la inversión privada en el país.
La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional SudAmericana – IIRSA, no solamente olvida en sus siglas una de sus ‘ies’ sino que apertura un tema que habia sido tocado hasta ahora solo en terminos diplomaticos por la CAN y otras iniciativas interestatales en la región: La integración sudamericana, pero ésta en terminos comerciales y fisicos y omite de la discusión el elemento central, que al final salta a la vista: ¿integrarnos para que? Pregunta que es respondida contundentemente en la actualidad: para ser parte del capitalismo globalizado. La IIRSA y sus alrededor de 500 proyectos con los que se inició pretende unirnos por una telaraña de carreteras que penetran todo, áreas naturales protegidas, comunidades indigenas, ciudades y culturas para hacer de la región un espacio de extracción primaria exportable con menores costos y mayores beneficios para los capaces de adueñarse de sus recursos.
Aqui la IIRSA como gran ‘paquete’ de proyectos no abarca lo que el día de hoy se ha ramificado en una serie difusa y complicada de proyectos de gran envergadura, pero lo cierto es que desde el año 2000 y la reunión en la que el BID reune a los 12 paises de la región para proponerles el IIRSA, los ‘megaproyectos’ no han dejado de aparecer y sumarse a una cartera que modifica territorios.
En el Perú los megaproyectos se traducen en las carreteras interoceánicas norte, centro y sur, en las 52 hidroeléctricas proyectadas en territorio nacional, de las cuales 26 se encontrarían dentro de territorio amazónico y 6 estarían comprometidas dentro del Acuerdo Perú-Brasil para alimentar de energía al gigante del Este, en el megaproyecto de irrigación de Olmos con la privatización del agua que conlleva, o en la privatización del puerto del puerto de Páita y la construcción del puerto internacional de Yurimaguas.
Los megaproyectos reconfiguran todo a su paso, teniendo a la gente, su ambiente y su cultura como un elemento a superar o remover del escenario.
Porsupuesto que esto y la excesiva facilidad y garantia a las inversiones de cualquier tipo en territorio peruano, a diferencia de la mayoria de otros paises en la región, a generado apetitos desmesurados de la principal economía sudamericana, el Brasil, que solo entre el 2000 al 2007 ha aunmentado en 600% su inversión directa, fundamentalmente en el sector minería y construcción
* Públicado por primera vez el 24 de setiembre del 2010

El vecino en nuestra casa *



PUBLICADO: 2011-05-23

El acuerdo energético Perú-Brasil y la demolición de la selva amazónica peruana con todo y sus pueblos

Antonio Zambrano Allende
Paquitza es un ave, exactamente un águila gigante de la mitología Ashaninka, al que se le atribuía el comerse a los habitantes de la zona. Cuenta la leyenda que una vez atrapado, los Ashaninkas lo mataron y esparcieron sus plumas en los ríos, de donde nacieron las comunidades indígenas del Amazonas.
Hoy en día, la empresa brasilera Odebrecht – de manera truculenta y algo despiadada – ha decidido llamarPaquitzapango - en honor a la leyenda- a la segunda más grande Hidroeléctrica que se pretende construir en el Perú en territorio indígena, la cual terminaría desplazando una vez más al pueblo Ashaninka.
Paquitzapango es una de las hidroeléctricas que se ha convertido, repentinamente, en una de las tantas construcciones de “interés público” para el Estado peruano, término con el que se pretende minimizar y evadir los derechos sociales y ambientales de los pueblos. Además, cobra mayor importancia, pues se encuentra respaldada con la firma del Acuerdo Energético Perú – Brasil. Según el acuerdo, más de 6,000 MW de energía hidroeléctrica que se producirán en territorio peruano deberán abastecer, en las próximas décadas, a nuestro país vecino. Sin embargo, cabe resaltar, que hasta el día de hoy toda la capacidad energética del Perú no llega a los 5,848 Mw, además, no se cuenta con una estimación certera de las necesidades energéticas nacionales, mucho menos con un plan para los próximos años.
Brasil -en ese sentido- ha iniciado a través de empresas como Odebrecht, los estudios para construir represas Hidroeléctricas de gran impacto en toda la cuenca Amazónica peruana y continuar con su Programa de Aceleración del Crecimiento – PAC fuera de sus fronteras. El número de las construcciones que abastecerían de energía se desconoce, y la información distribuida a los medios y vertida a la opinión pública es escasa o inexistente. Sin embargo, la escena queda muy bien retratada con la primera, más grande y más avanzada de todas éstas: La hidroeléctrica de Inambari.
Inambari se encuentra en la confluencia de las Regiones de Madre de Dios, Cusco y Puno, sobre el río del mismo nombre, en los alrededores de uno de los parques nacionales de mayor diversidad biológica del Perú y el mundo: El Parque NacionalBahuaja-Sonene. Sobre el río Inambari la empresa EGASUR, consorcio brasileño conformado por: Electrobras, OAS y FURNAS; pretende construir la más grande hidroeléctrica en la historia del Perú, que represaría más de 26,500 millones de m3 de agua para producir los 2,200 MW de energía que inundaría el área formando un espejo de agua de 4100 km2. Esto implicaría, además, el desplazamiento de decenas de pueblos que viven en la zona, la inundación de la recién construida Carretera Interoceánica Sur y su inhabilitación en más de 150 km, así como la elevación de nuestras emanaciones de gases de efecto invernadero en más de 5,6% a nivel nacional.
Todo lo anterior se agrava al darnos cuenta que según el Estado peruano, el Perú no necesita más del 25% de la energía que se produciría en dicha central, justificando que este 75% restante pueda ser transportado al Brasil como “excedente”. A Todo este desastre energético avalado por los dos gobiernos centrales, se debe añadir que de los 26,500 millones de m3 de agua que se represarán solo 5,000 son necesarios para producir toda la energía. ¿Para qué serviría el resto? Pues resulta que los otros 21,500 millones de m3 de agua se deben represar para ser liberados al río en época de verano y así asegurar el agua para el equilibrio energético necesario de las hidroeléctricas del Jirau y San Antonio en Brasil. Es decir destruir el Perú para construir el Brasil.
La Integración Sudamericana se desarrolla tanto en el Perú como en los países vecinos al margen de sus pueblos y beneficiando la construcción de estas Carreteras Interoceánicas, las que nos hacen pensar: Si nos quieren integrar, ¿por qué unen los océanos en lugar de las sociedades, por qué exportar en lugar de alimentar a las naciones, por qué la depredación en lugar de la armonía intercultural? Preguntas que quedan pendientes para ser respondidas por Dilma y el nuevo presidente peruano luego de las elecciones 2011.
*Publicado en la revista Democracia Viva Nº 46 - Brasil - Abril 2011 :http://issuu.com/ibase/docs/democraciaviva_ed46_web
Politólogo, Coordinador del Área de Integración Solidaria de Forum Solidaridad Perú

Bondades y maldades de una buena vecindad


Antonio Zambrano Allende

El 4 de agosto pasado Xtrata anunciaba la inversión más grande hecha a través de un solo proyecto en el Perú, la cual está declarada en 4,200 millones de dolares en ‘las Bambas’ (Apurímac), para la implementación de una mina de cobre que se abriría a fines del próximo año.
Esta inversión superaría incluso la que se estuvo a punto de iniciar con la hidroeléctrica de Inambari, que gracias a la movilización social masiva en todo el sur, se encuentra paralizada hasta el próximo año. Esta última hubiese representado la inversión de 4,000 millones de dolares de un solo cocacho pero con la inundación de decenas de miles de hectáreas de bosque y con una perdida en riqueza forestal, ambiental, social y hasta vial (se inundaría mas de 60 kilómetros de la recién estrenada carretera interoceánica sur).
Y bien, mientras en Perú se anuncian estas inversiones que representan ganancias para las grandes empresas, un pequeño engorde del PBI y grandísimas perdidas de territorio, cultura y sociedad en territorio nacional; en Brasil empiezan a sacar cuentas de cuanto representa su política de buena vecindad con el resto de países de la región.
Para empezar, Argentina y Venezuela han violado abiertamente en los últimos años contratos para abastecer de energía al exterior y priorizar su consumo interno; luego, Paraguay a renegociado su dotación de electricidad exportada desde el Itaipú y finalmente Bolivia a nacionalizado sus hidrocarburos (fundamentalmente gas) lo cual afectó directamente los activos de la transnacional petrolera del Estado brasileño: Petrobras.
Resultados, en Brasil se han perdido aproximadamente 4,000 millones de dolares en los últimos 10 años. Por supuesto que estas cifras pueden ser siempre engañosas, considerándose que la lógica empresarial que hace esta clase de cálculos es la de “lo que no se gana se pierde”, por lo que incluso podríamos tentarnos a decir que en realidad se ha dejado de arrebatar esa cantidad de energía, calculada en dolares, de otras economías nacionales.
Y en el transcurso de todo esto, en el Perú acabamos de firmar este 6 de junio pasado el Acuerdo Energético Perú – Brasil que facilitaría la construcción de 6 hidroeléctricas enteramente en territorio peruano para el abastecimiento de energía a Brasil.
La prensa de derecha nacional se regocija de que la revista Forbes nos catalogue como el ‘segundo mejor país’ destino de la región para hacer negocios (Diario Gestión 10-09-10 pág. 13). Hecho que, dicho sea de paso, no han pasado tampoco por alto para las constructoras Odebrecht, OAS, Furnas, y hasta las industrias del maquillaje, o a la Asociación de Productores de Etanol (Agrocombustibles) – APLA todas ellas de Brasil; en el caso de esta última, ya se está estudiando la posibilidad de aprovechar nuestro TLC con Estados Unidos, que Brasil no quieren para su país, para establecer inmensas plantaciones de etanol y agrocombustible en la selva y ampliar las ya existentes de Piura para exportarla desde nuestro país hacia el norte.
Mírenlo pues, mientras la región inicia un proceso de reapropiación de su energía y de una nueva mirada al consumo nacional, que incluso el gigante brasileño respeta. El Perú abre las puertas al despilfarro de sus recursos ante cualquiera que pueda dar un par de centavos por ellos.

La Pesadilla Hidráulica Sudamericana


Antonio Zambrano Allende
escrito el 8 de setiembre 2010
FSP – Área de Integración Solidaria
Publicado en: Alerta Peru
Mientras hace tan solo dos meses las inmensas movilizaciones sociales en todo el sur del país lograban paralizar la construcción de la mas grande hidroeléctrica del Perú, Inambari, el 26 de agosto pasado el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva firmaba en su país el contrato de concesión de trabajos públicos para la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte, la tercera mas grande del mundo y que se construiría en el corazón de la amazonía sudamericana.
INAMBARI
Inambari significa para el Perú la construcción de una represa que contendría mas de 26,500 millones de metros cúbicos de agua para la producción de 2000 MW de energía, creando un espejo de agua de 4,100 kilometros cuadrados. Solo esta construcción incrementaría nuestras emisiones de gases de efecto invernadero en 5,6%, esto por la cantidad de vegetación que quedaría sumergida y en descomposición; además, el agua, al ser un termoregulador, afectaría por lo menos en 2 grados celsius la temperatura de la zona que se encuentra muy cerca del parque nacional Bahuaja Sonene.
Al mismo tiempo implica la movilizacion de al menos 4000 familias y una treintena de pueblos que tendrían que ser desplazados de las regiones Madre de Dios, Cuzco y Puno.
Y sobre esta hidroeléctrica tres detalles más; el primero es que para generar los 2000 MW de energía no se necesitaría los 26,500 millones de m3 de agua represada que se pretende sino apenas 5000 millones de m3, es decir la quinta parte. Entonces ¿Para que tanta agua?, y es que en época de verano la hidroeléctrica de Jirau y San Antonio en territorio brasileño necesitan mas liquido elemento para mantener su producción equilibrada, por lo que en estas épocas Inambari soltaría al río las cantidades necesarias para ser represadas nuevamente rio abajo en territorio este.
El segundo es que de los 2000 MW generados, Brasil venía negociando con el Perú que al menos el 75% de la energía vaya a parar al gigante carioco y tan solo 25% se quede en territorio nacional, con la promesa de devolvernos el control de la hidroeléctrica dentro de 30 a 35 años, a sabiendas que una hidroeléctrica de esta envergadura apenas podría servir en uso entre 40 a 50 años si somos optimistas, es decir, nos devolveran los pasivos ambientales traducidos en chatarra hidroenergética.
Y finalmente, el tercer y absurdo detalle. Inambari se construiría sobre 63 Km de la recién construida Carretera Interoceánica Sur, es decir una carretera para anfibios y otros batracios, lo cual inhabilita mas de 150 Km de la nueva carretera.
Esta es una realidad que estará nuevamente en el debate nacional cuando el próximo año se reinicien sus obras de construcción, con el acápite de que EGASUR, empresa compuesta por tres gigantes empresas brasileñas – OAS, FURNAS y Electrobras. Esta última del Estado brasileño -, a ofrecido 200 millones de dolares como reparación por los daños a ser invertidos en la construcción de postas medicas, colegios y plantación de arbolitos en quien sabe donde.
Esto es Inambari en el Perú, una amenaza latente cada vez mas común en nuestra región. En ese sentido, y para entenderlo hay que conocer un poco mas de cerca otros problemas como el nuestro que se vienen generando con nuestro hermano brasileño.
BELO MONTE
En Brasil lo que, según el presidente Lula, era imposible hace tan solo 30 años, se verá hecho realidad con la contrucción de este monstruo hidroelectrico, que significará para su territorio el generador del 11% de su consumo energético nacional.
El consorcio Norte Energia, constructor de Belo Monte, contará con una participación indirecta del estado de 70%, pero también con su aval para ratificar lo que los indigenas denominan “la sentencia de muerte del río Xingu”.
El costo estimado para la construcción de Belo Monte superaría casi en tres veces la de Inambari (de 4,000 millones de USD), estimandose en 11,000 millones de USD aproximadamente e implicaría el desplazamiento de 16,000 personas, la innundación de 500 Km2 y el empleo de 20,000 trabajadores.
Es importante resaltar que los trabajadores que movilizarían en un primer momento las hidroeléctricas en ambos paises solo son requeridos en la etapa de construcción, reduciendose dramáticamente (100 o 200 como total) los necesarios para operar posteriormente las megaconstrucciones. Lo que trae consigo nuevos asentamientos humanos en zonas de selva y, con este cinturón de pobreza, la deforestación e incursión en trabajos ilegales o de baja remuneración de la nueva población desempleada, con esto último no hay que olvidar las nuevas enfermedades y la desaparición de población indigena próxima a la zona, así como la modificación del medio ambiente en una periferia amplia a la hidroeléctrica.
El presidente del Tribunal Regional de la circunscripción de Belo Monte en Brasil a impugnado la construcción de la represa que requiere excavaciones equivalentes a las que hicieron falta para la construcción del canal de Panamá.
Lo que se viene
El 16 de junio pasado se firmó entre el presidente Alan García Perez y Luis Ignacio Lula Da Silva el Acuerdo Energético Perú-Brasil que implicaría la construcción de 6 hidroeléctrica como la de Inambari, todas en territorio peruano y todas alimentarían en proporción energeticamente diferente a Brasil.