PUBLICADO: 2011-05-25
Antonio Zambrano Allende
Nuestro país se encuentra dentro del grupo tristemente celebre de los 10 mas impactados por el fenómeno de cambio climático en el mundo, con riesgos tanto ambientales como económicos, muy importantes. Esto, además de ser una alarma que debería poner en alerta roja el precario sistema de planificación nacional, se convierte en un una crítica al sistema de producción y comercialización mundial que debería replantear nuestra forma en la que pretendemos integrarnos entre naciones.
Pero el mundo del deber ser se estrella contra la realidad peruana, siempre contradictoria, y con su gobierno nacional entregado en los brazos de un neoliberalismo depredador y caduco, que ha significado que en los últimos años hayamos pasado de tener el 15% (2003) del territorio amazónico lotizado para exploración y explotación minera y de hidrocarburos a tener el día de hoy 70% del mismo en estas condiciones, lo que ya habla bastante mal de la miope mirada a futuro de los gobiernos derechistas de turno. La proliferación en los últimos años de los conflictos sociales en un numero que bordea los 260 , de los cuales aproximadamente 120 son medioambientales, empiezan a decodificarnos el camino por el que tenemos que andar para ver la ruta de los megaproyectos y la inversión privada en el país.
La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional SudAmericana – IIRSA, no solamente olvida en sus siglas una de sus ‘ies’ sino que apertura un tema que habia sido tocado hasta ahora solo en terminos diplomaticos por la CAN y otras iniciativas interestatales en la región: La integración sudamericana, pero ésta en terminos comerciales y fisicos y omite de la discusión el elemento central, que al final salta a la vista: ¿integrarnos para que? Pregunta que es respondida contundentemente en la actualidad: para ser parte del capitalismo globalizado. La IIRSA y sus alrededor de 500 proyectos con los que se inició pretende unirnos por una telaraña de carreteras que penetran todo, áreas naturales protegidas, comunidades indigenas, ciudades y culturas para hacer de la región un espacio de extracción primaria exportable con menores costos y mayores beneficios para los capaces de adueñarse de sus recursos.
Aqui la IIRSA como gran ‘paquete’ de proyectos no abarca lo que el día de hoy se ha ramificado en una serie difusa y complicada de proyectos de gran envergadura, pero lo cierto es que desde el año 2000 y la reunión en la que el BID reune a los 12 paises de la región para proponerles el IIRSA, los ‘megaproyectos’ no han dejado de aparecer y sumarse a una cartera que modifica territorios.
En el Perú los megaproyectos se traducen en las carreteras interoceánicas norte, centro y sur, en las 52 hidroeléctricas proyectadas en territorio nacional, de las cuales 26 se encontrarían dentro de territorio amazónico y 6 estarían comprometidas dentro del Acuerdo Perú-Brasil para alimentar de energía al gigante del Este, en el megaproyecto de irrigación de Olmos con la privatización del agua que conlleva, o en la privatización del puerto del puerto de Páita y la construcción del puerto internacional de Yurimaguas.
Los megaproyectos reconfiguran todo a su paso, teniendo a la gente, su ambiente y su cultura como un elemento a superar o remover del escenario.
Porsupuesto que esto y la excesiva facilidad y garantia a las inversiones de cualquier tipo en territorio peruano, a diferencia de la mayoria de otros paises en la región, a generado apetitos desmesurados de la principal economía sudamericana, el Brasil, que solo entre el 2000 al 2007 ha aunmentado en 600% su inversión directa, fundamentalmente en el sector minería y construcción
* Públicado por primera vez el 24 de setiembre del 2010

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