domingo, 10 de noviembre de 2013

El combo cabrón




PUBLICADO: 2012-03-26

Antonio Zambrano Allende

Baila o disparo, baila o te mato.

El Combo Cabrón, Canción de Vicentico y Calle 13

Vota lo que puedas, construye lo que quieras, no hay nada que esperar.

Rodolfo Walsh

No me convence. Definitivamente no es para nada solida esta postura que nos muestra Sinesio Lopez Jiménez el día de hoy en La República con su articulo: Ollanta - ¿Metamorfosis o captura? , intentando (nuevamente) quitarle las culpas al presidente por el viraje hacia la derecha de este gobierno, argumentando que Humala se encuentra capturado por los representantes de esta parte del espectro político. ¿Pasaríamos de tener no solamente que soportar a un Pachacutec azul en la cárcel sino a un Atahualpa chato en palacio de gobierno? Asumir esa ingenuidad es casi tan absurdo como retarnos a creerle al fujimorismo en su intento de argumentar (como hizo por tanto tiempo) que Montesinos era el artífice único del latrocinio del Estado mientras Fujimori gestionaba cándidademente el gobierno mas corrupto de nuestra historia.

Ciertamente el enemigo no es el Estado, y no lo puede ser en cuanto instrumento para ejecutar objetivos diversos (de clases diferentes, por mas que normalmente sea la alta) sino que el verdadero contrincante es el capital. Sin embargo no podemos cometer la torpeza o el exceso de diplomacia politológica de seguir confundiendo a un estratega con un cooptado, o peor aún, un asimilado por la derecha que le permite a sus agentes entrar o atornillarse en el Estado para seguir manipulándolo a su antojo.

Ollanta a pasado de ser “de abajo” a estar “bajo” la derecha. Y esa es una constatación de la realidad que ningún “estratega” se daría el lujo de explicitar como lo ha hecho el actual gobierno y permitirse creer que podamos seguir pensando que aún se mantiene del lado de los intereses populares.

La ridiculez de gravamen minero en que se convirtió el impuesto a las sobre-ganancias; la demora y mal manejo del reglamento de la ley de consulta así como el achatamiento de sus proyecciones; el transformar pensión 65 en un programa social focalizado, cuando debería ser un derecho de todos; Conga y su “agua Y oro”; la gran purga del 11 de diciembre de los (aunque poco radicales) izquierdistas que podían direccionar el rumbo de cambio de país; cederle al MEF y a Valdés ministerios claves para definir el carácter del gobierno; regalarle la política antinarcoticos a USAID y el gobierno norteamericano al poner de jefa de DEVIDA a la directora de CEDRO, Carmen Masías; Poner en el ministerio de la mujer a una predicadora evangelista; sacar la resolución suprema 042-2012PCM para armar una comisión multisectorial que “facilite” y flexibilice estándares para que la minería construya plantas de generación eléctrica, sin importar que deforeste y desbarate territorio con la construcción de mega centrales hidroeléctricas en la Amazonía y finalmente el encarpetamiento de la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Toda esta larga sabana de hechos, y presumo que olvido otras tantas cosas, es a mi modo de ver no solo una traición de lo que pretendió dar a entender durante dos campañas presidenciales, lo que sería su gobierno, el actual presidente; sino estaríamos ante lo que se podría llamar un verdadero “combo cabrón”: Un paquete de mentiras que tienden a teñir a este gobierno e inclinarlo hacia lo que podrían sin mucha dificultad, ser la ruta hacia los faenones y la represión que definió la cleptocracia del régimen Garcia.

Si es que Ollanta esta preso de la derecha, bastante bien se ha demostrado que se rindió sin dar gran pelea, que se ha creído el rollo y, en este agudo síndrome de Estocolmo , se acabo la luna de miel con el pueblo porque al parecer la derecha tiene un colchón mucho mas agradable donde invitarlo a dormir sin compromisos matrimoniales ni bienes compartidos. Y ciertamente la izquierda ha tenido la capacidad histórica de equivocarse en sus repetidos matrimonios sin sacar de ellos ningún hijo que pueda posteriormente reivindicar su apellido.

Esperemos que Ollanta a pesar de sus traiciones y a pesar de él mismo, signifique, no solamente el respiro de tiempo que le permita al movimiento social reestructurar su vida orgánica sino también permitirle que ella se sacuda y proyecte una propuesta o plataforma de lucha nacional para que de su seno pueda construirse un proceso de cambio que, pasado este gobierno, defina uno de verdadera “gran transformación”.

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