PUBLICADO:
2012-03-26
Antonio
Zambrano Allende
Baila o disparo,
baila o te mato.
El Combo Cabrón,
Canción de Vicentico y Calle 13
Vota lo que puedas,
construye lo que quieras, no hay nada que esperar.
Rodolfo Walsh
No me convence.
Definitivamente no es para nada solida esta postura que nos muestra
Sinesio Lopez Jiménez el día de hoy en La República con su
articulo: Ollanta - ¿Metamorfosis o captura? , intentando
(nuevamente) quitarle las culpas al presidente por el viraje hacia la
derecha de este gobierno, argumentando que Humala se encuentra
capturado por los representantes de esta parte del espectro político.
¿Pasaríamos de tener no solamente que soportar a un Pachacutec azul
en la cárcel sino a un Atahualpa chato en palacio de gobierno?
Asumir esa ingenuidad es casi tan absurdo como retarnos a creerle al
fujimorismo en su intento de argumentar (como hizo por tanto tiempo)
que Montesinos era el artífice único del latrocinio del Estado
mientras Fujimori gestionaba cándidademente el gobierno mas corrupto
de nuestra historia.
Ciertamente el
enemigo no es el Estado, y no lo puede ser en cuanto instrumento para
ejecutar objetivos diversos (de clases diferentes, por mas que
normalmente sea la alta) sino que el verdadero contrincante es el
capital. Sin embargo no podemos cometer la torpeza o el exceso de
diplomacia politológica de seguir confundiendo a un estratega con un
cooptado, o peor aún, un asimilado por la derecha que le permite a
sus agentes entrar o atornillarse en el Estado para seguir
manipulándolo a su antojo.
Ollanta a pasado de
ser “de abajo” a estar “bajo” la derecha. Y esa es una
constatación de la realidad que ningún “estratega” se daría el
lujo de explicitar como lo ha hecho el actual gobierno y permitirse
creer que podamos seguir pensando que aún se mantiene del lado de
los intereses populares.
La ridiculez de
gravamen minero en que se convirtió el impuesto a las
sobre-ganancias; la demora y mal manejo del reglamento de la ley de
consulta así como el achatamiento de sus proyecciones; el
transformar pensión 65 en un programa social focalizado, cuando
debería ser un derecho de todos; Conga y su “agua Y oro”; la
gran purga del 11 de diciembre de los (aunque poco radicales)
izquierdistas que podían direccionar el rumbo de cambio de país;
cederle al MEF y a Valdés ministerios claves para definir el
carácter del gobierno; regalarle la política antinarcoticos a USAID
y el gobierno norteamericano al poner de jefa de DEVIDA a la
directora de CEDRO, Carmen Masías; Poner en el ministerio de la
mujer a una predicadora evangelista; sacar la resolución suprema
042-2012PCM para armar una comisión multisectorial que “facilite”
y flexibilice estándares para que la minería construya plantas de
generación eléctrica, sin importar que deforeste y desbarate
territorio con la construcción de mega centrales hidroeléctricas en
la Amazonía y finalmente el encarpetamiento de la
imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Toda esta larga
sabana de hechos, y presumo que olvido otras tantas cosas, es a mi
modo de ver no solo una traición de lo que pretendió dar a entender
durante dos campañas presidenciales, lo que sería su gobierno, el
actual presidente; sino estaríamos ante lo que se podría llamar un
verdadero “combo cabrón”: Un paquete de mentiras que tienden a
teñir a este gobierno e inclinarlo hacia lo que podrían sin mucha
dificultad, ser la ruta hacia los faenones y la represión que
definió la cleptocracia del régimen Garcia.
Si es que Ollanta
esta preso de la derecha, bastante bien se ha demostrado que se
rindió sin dar gran pelea, que se ha creído el rollo y, en este
agudo síndrome de Estocolmo , se acabo la luna de miel con el pueblo
porque al parecer la derecha tiene un colchón mucho mas agradable
donde invitarlo a dormir sin compromisos matrimoniales ni bienes
compartidos. Y ciertamente la izquierda ha tenido la capacidad
histórica de equivocarse en sus repetidos matrimonios sin sacar de
ellos ningún hijo que pueda posteriormente reivindicar su apellido.
Esperemos que
Ollanta a pesar de sus traiciones y a pesar de él mismo, signifique,
no solamente el respiro de tiempo que le permita al movimiento social
reestructurar su vida orgánica sino también permitirle que ella se
sacuda y proyecte una propuesta o plataforma de lucha nacional para
que de su seno pueda construirse un proceso de cambio que, pasado
este gobierno, defina uno de verdadera “gran transformación”.

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