domingo, 10 de noviembre de 2013

El “desarrollo” nacional y las hidroeléctricas

 

PUBLICADO: 2012-05-24

Enviado el 26/12/2011

Antonio Zambrano Allende

La ley fue la número 29760, su nombre de soltera: Corina. Treinta años luego de su nacimiento se casa con el gobierno de Alan García para asumir el menos seductor nombre de Proyecto Marañón que cual Espada de Damocles amenazaba las arterias del Amazonas, proponiendo la construcción de 20 hidroeléctricas en las cuencas de los ríos Marañón y Huallaga desde Huánuco hasta Loreto (1).

Corina resucitó como Proyecto Marañón el 21 de julio de este año, a siete días del fin de la gestión de García. Y aunque es cierto que solamente unas semanas después, y con un nuevo Congreso se derogaría la norma a petición de la bancada de Gana Perú, la cosa no es tan simple ni corta.

El proyecto, que el día de hoy se da nuevamente por muerto, consistía en represar 20 veces el río; es decir, la retención con enormes muros de su caudal creando lagunas artificiales que impiden el flujo de sus aguas. Pero, ¿cuál es el problema con esto?

Impactos

Una hidroeléctrica implicaría el corte de los nutrientes que se trasladan en el agua ya que, al represarse, ellos se asientan en la base y dejan de fluir junto con el recurso hídrico cuando se abren las compuertas de la hidroeléctrica, lo que implica que la alimentación de las tierras de la cuenca reduce su productividad y el ecosistema se modifica drásticamente.

Además, muchos de los peces que viven en el río se reproducen movilizándose de un lado al otro. La represa implicaría en muchos casos su desaparición y con ella el desabastecimiento de alimentos de buena parte de las poblaciones ribereñas, en especial las comunidades indígenas de la selva para las cuales el pescado representa aproximadamente el 80% de sus nutrientes.

Adicionalmente, lo que no nos informan cuando nos ofrecen las hidroeléctricas como fuente de energía limpia es que ésta es altamente contaminante, ya que mientras más agua se represe y más territorio boscoso quede sumergido, implicará que la putrefacción de toda esta vegetación muerta -tanto sobre la tierra como debajo de ella- emita gas metano, hasta 21 veces más generador de efecto invernadero que el conocido CO2, por un tiempo que puede ser igual al de la vida útil de la hidroeléctrica. Al mismo tiempo, la modificación en la composición del agua terminaría matando a los peces que se quedaron en el embalse.

Igualmente, el desplazamiento forzado, la colonización en espacios antes no habitados, la deforestación y degradación de los bosques y hasta la prostitución y trata de personas alrededor de las construcciones de estas grandes obras son efectos negativos que se han registrado no solamente en nuestro país sino en toda Sudamérica en torno a estas infraestructuras y de muchos megaproyectos

El gobierno

Aunque la ley del Proyecto Marañón ha sido derogada, tanto el mensaje a la Nación del presidente Ollanta Humala como la presentación del primer ministro en el Congreso de la República ratifican la necesidad de la construcción de represas e hidroeléctricas para abastecer las necesidades nacionales; sin embargo, la certeza con la que se habla contrasta con la falta de un Plan de Desarrollo Energético Nacional que permita ordenar nuestro consumo interno, además para conocer dónde y con qué tipo de energía es que deberíamos pensar nuestra Matriz Energética. Y no sólo eso, sino también “para qué” y “para quién” se proyecta nuestro crecimiento del consumo energético, que durante el anterior gobierno, estuvo determinado únicamente por la proyección de las necesidades de la gran minería.

Hace pocas semanas, el ministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, mencionaba (2) que el desplazamiento de los pueblos por las grandes centrales del posible Acuerdo Energético Perú-Brasil sería beneficioso para ellos, y que éste es muy importante para afianzar nuestra soberanía nacional en la materia.

Agilidad empresarial o realidad paralela

La gran inversión se mueve en varios aspectos de manera simultánea; y en éste, como en otros campos, ha ido avanzando sin prestar mucha atención a la aprobación o no del Acuerdo Energético Perú-Brasil o de grandes paquetes de proyectos. Es por eso que Odebretch y otras empresas de capitales brasileños (Furnas, OAS, Electrobras) han pretendido tomar la delantera con los trámites de Inambari, Paquitzapango y Tambo 40, entre otras hidroeléctricas; mientras el debate se iba dando entre y dentro de los Estados. Hoy empezamos a saber que las resistencia ha dado sus frutos y las inversiones, sin consulta y que pretendían el desplazamiento forzado de miles de personas se han detenido o se han abandonado los proyectos.

Sin embargo, en el norte la figura es más reciente y el conocimiento es menos articulado alrededor de este tema. Es así que hace pocos días nos enteramos que en la misma zona donde se hubiese establecido una de las primeras hidroeléctricas del Proyecto Marañón, la empresa Hidroeléctrica Marañon S.R.L. ha presentado un proyecto MDL(3) (Mecanismo de Desarrollo Limpio) a las Naciones Unidas para recibir fondos por un proyecto que consiste en una hidroeléctrica de pequeña magnitud, pero que impactaría a los distritos de Llata, Jacas Grande, Quivilla y Pachas en la provincia de Huamalíes y Dos de Mayo en Huánuco. Como estas, los estudios se siguen desarrollando de manera sigilosa y sin la explicación detallada de cuáles son los propósitos de la generación de esta energía o los usuarios finales de la misma.

Territorio colonizado y/o la colonialidad de la imaginación

Así como el Proyecto Marañón y su hermano mayor, el “Acuerdo Energético Perú – Brasil”, los grandes proyectos de infraestructura o de industrias extractivas en nuestro país piensan el Perú en una sola dirección y bajo un solo interés: el del gran capital, que ordena los territorios, las poblaciones y los ecosistemas de acuerdo a sus necesidades estratégicas coyunturales. Allí tenemos que las carreteras interoceánicas que unen puertos en ambos lados de Sudamérica y que suman 2,537 kilómetros (en Perú) con una inversión de alrededor de 4,600 millones de soles, equivalente al costo de lo que pudieron haber sido 110,000 kilómetros de caminos rurales y de herradura que podrían estar uniendo el día de hoy de manera mucho más eficaz a los pueblos condenados a la desconexión física de sus capitales de provincia y región.

De igual manera, muchas de las proyecciones de crecimiento del sector energético hechas por el Ministerio de Energía y Minas se encuentran fuertemente influenciadas por las necesidades y el lobby de la minería, actividad que representa el 60% de nuestras exportaciones pero una cantidad microscópica del empleo nacional (1%). Lo cual nos lleva a la crítica del modelo de desarrollo que nos ve únicamente como productores de piedras y postres, con muy poco valor agregado de nuestros productos además de la incapacidad para pensar en otras alternativas de producción y reproducción de nuestra economía.

Notas:

1) La cuenca del Marañón implica a Huánuco, Áncash, La Libertad, Cajamarca, Amazonas y Loreto; y la de Huallaga a Huánuco, San Martín y Loreto.

2) Diario La República 18 de octubre del 2011: http://www.larepublica.pe/18-10-2011/mem-justifica-el-acuerdo-energetico

3) http://cdm.unfccc.int/Projects/Validation/DB/BIJ2YWQWVGO12RMKQHR4MP3WMV2...

Artículo publicado en revista Voces Nro. 38. Diciembre 2011. Cajamarca. Asociación SER y en NoticiasSER:http://www.noticiasser.pe/26/12/2011/gestion-del-agua/el-%E2%80%9Cdesarrollo%E2%80%9D-nacional-y-las-hidroelectricas
 

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