PUBLICADO:
2012-05-24
Enviado el
26/12/2011
Antonio Zambrano
Allende
La ley fue la número
29760, su nombre de soltera: Corina. Treinta años luego de su
nacimiento se casa con el gobierno de Alan García para asumir el
menos seductor nombre de Proyecto Marañón que cual Espada de
Damocles amenazaba las arterias del Amazonas, proponiendo la
construcción de 20 hidroeléctricas en las cuencas de los ríos
Marañón y Huallaga desde Huánuco hasta Loreto (1).
Corina resucitó
como Proyecto Marañón el 21 de julio de este año, a siete días
del fin de la gestión de García. Y aunque es cierto que solamente
unas semanas después, y con un nuevo Congreso se derogaría la norma
a petición de la bancada de Gana Perú, la cosa no es tan simple ni
corta.
El proyecto, que el
día de hoy se da nuevamente por muerto, consistía en represar 20
veces el río; es decir, la retención con enormes muros de su caudal
creando lagunas artificiales que impiden el flujo de sus aguas. Pero,
¿cuál es el problema con esto?
Impactos
Una hidroeléctrica
implicaría el corte de los nutrientes que se trasladan en el agua ya
que, al represarse, ellos se asientan en la base y dejan de fluir
junto con el recurso hídrico cuando se abren las compuertas de la
hidroeléctrica, lo que implica que la alimentación de las tierras
de la cuenca reduce su productividad y el ecosistema se modifica
drásticamente.
Además, muchos de
los peces que viven en el río se reproducen movilizándose de un
lado al otro. La represa implicaría en muchos casos su desaparición
y con ella el desabastecimiento de alimentos de buena parte de las
poblaciones ribereñas, en especial las comunidades indígenas de la
selva para las cuales el pescado representa aproximadamente el 80% de
sus nutrientes.
Adicionalmente, lo
que no nos informan cuando nos ofrecen las hidroeléctricas como
fuente de energía limpia es que ésta es altamente contaminante, ya
que mientras más agua se represe y más territorio boscoso quede
sumergido, implicará que la putrefacción de toda esta vegetación
muerta -tanto sobre la tierra como debajo de ella- emita gas metano,
hasta 21 veces más generador de efecto invernadero que el conocido
CO2, por un tiempo que puede ser igual al de la vida útil de la
hidroeléctrica. Al mismo tiempo, la modificación en la composición
del agua terminaría matando a los peces que se quedaron en el
embalse.
Igualmente, el
desplazamiento forzado, la colonización en espacios antes no
habitados, la deforestación y degradación de los bosques y hasta la
prostitución y trata de personas alrededor de las construcciones de
estas grandes obras son efectos negativos que se han registrado no
solamente en nuestro país sino en toda Sudamérica en torno a estas
infraestructuras y de muchos megaproyectos
El gobierno
Aunque la ley del
Proyecto Marañón ha sido derogada, tanto el mensaje a la Nación
del presidente Ollanta Humala como la presentación del primer
ministro en el Congreso de la República ratifican la necesidad de la
construcción de represas e hidroeléctricas para abastecer las
necesidades nacionales; sin embargo, la certeza con la que se habla
contrasta con la falta de un Plan de Desarrollo Energético Nacional
que permita ordenar nuestro consumo interno, además para conocer
dónde y con qué tipo de energía es que deberíamos pensar nuestra
Matriz Energética. Y no sólo eso, sino también “para qué” y
“para quién” se proyecta nuestro crecimiento del consumo
energético, que durante el anterior gobierno, estuvo determinado
únicamente por la proyección de las necesidades de la gran minería.
Hace pocas semanas,
el ministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, mencionaba
(2) que el desplazamiento de los pueblos por las grandes centrales
del posible Acuerdo Energético Perú-Brasil sería beneficioso para
ellos, y que éste es muy importante para afianzar nuestra soberanía
nacional en la materia.
Agilidad empresarial
o realidad paralela
La gran inversión
se mueve en varios aspectos de manera simultánea; y en éste, como
en otros campos, ha ido avanzando sin prestar mucha atención a la
aprobación o no del Acuerdo Energético Perú-Brasil o de grandes
paquetes de proyectos. Es por eso que Odebretch y otras empresas de
capitales brasileños (Furnas, OAS, Electrobras) han pretendido tomar
la delantera con los trámites de Inambari, Paquitzapango y Tambo 40,
entre otras hidroeléctricas; mientras el debate se iba dando entre y
dentro de los Estados. Hoy empezamos a saber que las resistencia ha
dado sus frutos y las inversiones, sin consulta y que pretendían el
desplazamiento forzado de miles de personas se han detenido o se han
abandonado los proyectos.
Sin embargo, en el
norte la figura es más reciente y el conocimiento es menos
articulado alrededor de este tema. Es así que hace pocos días nos
enteramos que en la misma zona donde se hubiese establecido una de
las primeras hidroeléctricas del Proyecto Marañón, la empresa
Hidroeléctrica Marañon S.R.L. ha presentado un proyecto MDL(3)
(Mecanismo de Desarrollo Limpio) a las Naciones Unidas para recibir
fondos por un proyecto que consiste en una hidroeléctrica de
pequeña magnitud, pero que impactaría a los distritos de Llata,
Jacas Grande, Quivilla y Pachas en la provincia de Huamalíes y Dos
de Mayo en Huánuco. Como estas, los estudios se siguen desarrollando
de manera sigilosa y sin la explicación detallada de cuáles son los
propósitos de la generación de esta energía o los usuarios finales
de la misma.
Territorio
colonizado y/o la colonialidad de la imaginación
Así como el
Proyecto Marañón y su hermano mayor, el “Acuerdo Energético Perú
– Brasil”, los grandes proyectos de infraestructura o de
industrias extractivas en nuestro país piensan el Perú en una sola
dirección y bajo un solo interés: el del gran capital, que ordena
los territorios, las poblaciones y los ecosistemas de acuerdo a sus
necesidades estratégicas coyunturales. Allí tenemos que las
carreteras interoceánicas que unen puertos en ambos lados de
Sudamérica y que suman 2,537 kilómetros (en Perú) con una
inversión de alrededor de 4,600 millones de soles, equivalente al
costo de lo que pudieron haber sido 110,000 kilómetros de caminos
rurales y de herradura que podrían estar uniendo el día de hoy de
manera mucho más eficaz a los pueblos condenados a la desconexión
física de sus capitales de provincia y región.
De igual manera,
muchas de las proyecciones de crecimiento del sector energético
hechas por el Ministerio de Energía y Minas se encuentran
fuertemente influenciadas por las necesidades y el lobby de la
minería, actividad que representa el 60% de nuestras exportaciones
pero una cantidad microscópica del empleo nacional (1%). Lo cual nos
lleva a la crítica del modelo de desarrollo que nos ve únicamente
como productores de piedras y postres, con muy poco valor agregado de
nuestros productos además de la incapacidad para pensar en otras
alternativas de producción y reproducción de nuestra economía.
Notas:
1) La cuenca del
Marañón implica a Huánuco, Áncash, La Libertad, Cajamarca,
Amazonas y Loreto; y la de Huallaga a Huánuco, San Martín y Loreto.
2) Diario La
República 18 de octubre del 2011:
http://www.larepublica.pe/18-10-2011/mem-justifica-el-acuerdo-energetico
3)
http://cdm.unfccc.int/Projects/Validation/DB/BIJ2YWQWVGO12RMKQHR4MP3WMV2...
Artículo publicado
en revista Voces Nro. 38. Diciembre 2011. Cajamarca. Asociación SER
y en
NoticiasSER:http://www.noticiasser.pe/26/12/2011/gestion-del-agua/el-%E2%80%9Cdesarrollo%E2%80%9D-nacional-y-las-hidroelectricas
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