PUBLICADO: 2011-09-17
Antonio Zambrano Allende
A todos la vida nos da todo, pero los más lo ignoran
El libro de arena – Jorge Luis Borges
Luego de más de 33 horas de viaje por carretera y recorrer desde Yurimaguas el río Huallaga y luego, río arriba por el Marañón, aproximadamente por 14 horas adicionales, llegamos finalmente al lugar. Cercado de kilómetros de espeso bosque primario, la selva baja se despide por segunda vez en el viaje (la primera fue en el camino entre Tarapoto y Yurimaguas) y aparecen ante nosotros las montañas que buscamos.
De lejos se ve únicamente una pared verde que se traga el río que, a estas alturas, da la impresión de tener más de 300 metros de ancho. El Marañón estaba presentando ante nosotros el primer “rápido” verdaderamente peligroso de nuestro viaje, el Pongo de Manseriche, zona por la que según nos dice Julia, una de las dirigentes de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI) que nos acompaña, hay que ir con muchísima precaución y solamente dos o tres meses específicos durante el año.
Nuestra chalupa surca el río y se balancea hasta llegar a la montaña, donde finalmente se visualiza una abertura estrecha y curva de aproximadamente 20 o 30 metros que encierran un camino de agua y grandes piedras. Nos recibe un ruido ensordecedor de piguichos, loros y aves indescifrables. La collpa parece estar atenta a nuestra llegada y algunos metros mas adelante nos encontramos con una pequeña playa donde es posible parar cuidadosamente la barca.
Nuestra llegada no parece incomodar mucho a los caseros del río, personas de más de 100 comunidades de ambos lados del Marañón bajan allí cada año durante tres meses. Pescan con redes, con anzuelo y la abundancia es tal que pescan incluso con las manos, entre las piedras y el agua revuelta. El Pongo es fundamental fuente para la vida en la cuenca, “es nuestro mercado” nos dice un compañero que viene desde el Cenepa. Tanto río arriba como río abajo las aguas son tan amplias y caudalosas que es complicado pescar y abastecer la dieta familiar, menos aún poder comerciar algo, en cambio en el Pongo, llegan con el peque-peque vacío y pescan en cantidades abundantes, salan el pescado y regresan a casa satisfechos con el trabajo.
Conversamos, almorzamos e intentamos pescar con los compañeros que nos acogen gratamente en los breves metros de playa donde viven por unas horas su mercado fluvial. Apus, pescadores y pescadoras de Chipe, Puntas, Cenepa, Tsamajaen y otras comunidades nos permiten entrevistarlos mientras empieza la lluvia, acogidos por algunas rocas y pedazos de plástico que protegen nuestros platos de “boquichico” con yuca mientras conversamos y les informamos nuestro motivo de estar aquí.
Mientras comentamos el problema las caras modifican e intercambian sus gestos. El Gobierno de Alan García resucitó el Proyecto Corina, que en 1972 propuso por primera vez represar el Río Marañón; El Decreto supremo 020 y la Ley 29760 ambos salidos este año durante los últimos meses del “faenero” gobierno García pretende hacer 20 hidroeléctricas en toda la cuenca del Marañón, desde Huanuco hasta Loreto, una larga linea de represas que impedirían entre muchas otras cosas, el traslado de los nutrientes fundamentales para la vida en el río y para el desarrollo de la selva amazónica, ni hablar de la imposibilidad que tendrían los peces de transportarse y reproducirse libremente por el río y de las posibles miles de hectáreas de bosque primario a inundarse y pudrirse bajo las aguas que representaría comoyapa adicional un incremento de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero por la producción de gas metano de la vegetación que quedaría sumergida en permanente putrefacción.
La reacción es inmediata: el Pongo es intangible. Ninguna comunidad ha sobrepescado ni ha dejado de pescar a lo largo de incontables generaciones en esta zona del río y no piensan dejar de hacerlo nunca. Los apus presentes se reúnen con Mamerto Maicua Presidente de CORPI que nos ha acompañado por todo el viaje, y sentencian: Todos los pueblos amazónicos se unirán a defender el Pongo y el río y nada podrá quebrar esta unanimidad
Los últimos días en el Datem del Marañón entrevistamos a decenas de Apus, profesores y madres de casi todas las comunidades cercanas al Pongo de Manseriche del lado de Loreto, les alcanzamos copias del diario “El Peruano” que por primera vez en su vida tenían entre sus manos, la ley de derecho a la consulta, y las normas que pretenden hacer de interés nacional una serie de represas que afectaría de manera directa su vida para siempre pero de las que no se les ha comentado y menos aún consultado absolutamente nada hasta ahora.
Tenemos un gobierno bastante diferente a la cleptocracia García, que por primera vez plantean cambios evidentes en la manera de trabajar con el pueblo, sin embargo, al mismo tiempo convive con ella la posibilidad de firmar el acuerdo energético Perú-Brasil que en la práctica nos obligaría a desarrollar nuestra construcción hidroeléctrica pensando en las necesidades del coloso del Este y haciendo imprescindible la construcción – destrucción – del “pongo de Manseriche”
La pregunta aún queda en el aire: hidroeléctricas ¿Para qué? Y ¿Para quién?

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