domingo, 10 de noviembre de 2013

La Pesadilla Hidráulica Sudamericana


Antonio Zambrano Allende
escrito el 8 de setiembre 2010
FSP – Área de Integración Solidaria
Publicado en: Alerta Peru
Mientras hace tan solo dos meses las inmensas movilizaciones sociales en todo el sur del país lograban paralizar la construcción de la mas grande hidroeléctrica del Perú, Inambari, el 26 de agosto pasado el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva firmaba en su país el contrato de concesión de trabajos públicos para la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte, la tercera mas grande del mundo y que se construiría en el corazón de la amazonía sudamericana.
INAMBARI
Inambari significa para el Perú la construcción de una represa que contendría mas de 26,500 millones de metros cúbicos de agua para la producción de 2000 MW de energía, creando un espejo de agua de 4,100 kilometros cuadrados. Solo esta construcción incrementaría nuestras emisiones de gases de efecto invernadero en 5,6%, esto por la cantidad de vegetación que quedaría sumergida y en descomposición; además, el agua, al ser un termoregulador, afectaría por lo menos en 2 grados celsius la temperatura de la zona que se encuentra muy cerca del parque nacional Bahuaja Sonene.
Al mismo tiempo implica la movilizacion de al menos 4000 familias y una treintena de pueblos que tendrían que ser desplazados de las regiones Madre de Dios, Cuzco y Puno.
Y sobre esta hidroeléctrica tres detalles más; el primero es que para generar los 2000 MW de energía no se necesitaría los 26,500 millones de m3 de agua represada que se pretende sino apenas 5000 millones de m3, es decir la quinta parte. Entonces ¿Para que tanta agua?, y es que en época de verano la hidroeléctrica de Jirau y San Antonio en territorio brasileño necesitan mas liquido elemento para mantener su producción equilibrada, por lo que en estas épocas Inambari soltaría al río las cantidades necesarias para ser represadas nuevamente rio abajo en territorio este.
El segundo es que de los 2000 MW generados, Brasil venía negociando con el Perú que al menos el 75% de la energía vaya a parar al gigante carioco y tan solo 25% se quede en territorio nacional, con la promesa de devolvernos el control de la hidroeléctrica dentro de 30 a 35 años, a sabiendas que una hidroeléctrica de esta envergadura apenas podría servir en uso entre 40 a 50 años si somos optimistas, es decir, nos devolveran los pasivos ambientales traducidos en chatarra hidroenergética.
Y finalmente, el tercer y absurdo detalle. Inambari se construiría sobre 63 Km de la recién construida Carretera Interoceánica Sur, es decir una carretera para anfibios y otros batracios, lo cual inhabilita mas de 150 Km de la nueva carretera.
Esta es una realidad que estará nuevamente en el debate nacional cuando el próximo año se reinicien sus obras de construcción, con el acápite de que EGASUR, empresa compuesta por tres gigantes empresas brasileñas – OAS, FURNAS y Electrobras. Esta última del Estado brasileño -, a ofrecido 200 millones de dolares como reparación por los daños a ser invertidos en la construcción de postas medicas, colegios y plantación de arbolitos en quien sabe donde.
Esto es Inambari en el Perú, una amenaza latente cada vez mas común en nuestra región. En ese sentido, y para entenderlo hay que conocer un poco mas de cerca otros problemas como el nuestro que se vienen generando con nuestro hermano brasileño.
BELO MONTE
En Brasil lo que, según el presidente Lula, era imposible hace tan solo 30 años, se verá hecho realidad con la contrucción de este monstruo hidroelectrico, que significará para su territorio el generador del 11% de su consumo energético nacional.
El consorcio Norte Energia, constructor de Belo Monte, contará con una participación indirecta del estado de 70%, pero también con su aval para ratificar lo que los indigenas denominan “la sentencia de muerte del río Xingu”.
El costo estimado para la construcción de Belo Monte superaría casi en tres veces la de Inambari (de 4,000 millones de USD), estimandose en 11,000 millones de USD aproximadamente e implicaría el desplazamiento de 16,000 personas, la innundación de 500 Km2 y el empleo de 20,000 trabajadores.
Es importante resaltar que los trabajadores que movilizarían en un primer momento las hidroeléctricas en ambos paises solo son requeridos en la etapa de construcción, reduciendose dramáticamente (100 o 200 como total) los necesarios para operar posteriormente las megaconstrucciones. Lo que trae consigo nuevos asentamientos humanos en zonas de selva y, con este cinturón de pobreza, la deforestación e incursión en trabajos ilegales o de baja remuneración de la nueva población desempleada, con esto último no hay que olvidar las nuevas enfermedades y la desaparición de población indigena próxima a la zona, así como la modificación del medio ambiente en una periferia amplia a la hidroeléctrica.
El presidente del Tribunal Regional de la circunscripción de Belo Monte en Brasil a impugnado la construcción de la represa que requiere excavaciones equivalentes a las que hicieron falta para la construcción del canal de Panamá.
Lo que se viene
El 16 de junio pasado se firmó entre el presidente Alan García Perez y Luis Ignacio Lula Da Silva el Acuerdo Energético Perú-Brasil que implicaría la construcción de 6 hidroeléctrica como la de Inambari, todas en territorio peruano y todas alimentarían en proporción energeticamente diferente a Brasil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario